
Conocer el camping Monte Holiday fue una bonita casualidad. Habíamos oído hablar de sus cabañas en los árboles, de la belleza de su entorno y de sus actividades multiaventura… Pero, ¿a que tú también quieres conocerlo?
Decimos que no ha llegado hasta que nuestros pies se hunden en la hojarasca…, y que mejor lugar para ello que el hayedo de Otzarreta. Un bosque de leyenda, donde el rojizo de las hojas caídas junto con el verdor del musgo visten el paisaje de nuestra estación favorita: el otoño. Además, este no es un bosque cualquiera…Estamos en la morada de Basajaun, ¿te quedas? (más…)
A veces la realidad es mucho más misteriosa, intrigante y exótica que lo que puede ser la fantasía. Eso exactamente ocurre en el bosque de Oma: El paseo entre sus pinos pintados evoca un mundo ancestral y mágico del que parece que no podemos escapar. Incluso, nos hemos sentido observados… este es Oma, el bosque de los ojos.
El bosque pintado de Oma es una obra del reconocido pintor y escultor Agustín Ibarrola. Está situada en el apacible valle de Oma, perteneciente a Kortezubi (Bizkaia), enclavado en la reserva Natural de la Biosfera de Urdaibai.

Se trata de la obra de medio millar de pinos decorados y pintados,de ahí su nombre. Aunque, en nuestra opinión, no es solo un bosque pintado, sino un verdadero museo al aire libre, donde se puede gozar del contacto con la naturaleza, el arte y el misticismo que nos transmite la obra al interactuar con el bosque. Sí, interactuar, porque para conseguir visionar cada pieza de la obra hay que moverse, colocarse, fijarse… y dependiendo de nuestra jugada el bosque nos ofrecerá una u otra vista.
Conviene visionar las obras en conjunto, no por separado. Además, es muy iteresante observarlas fragmentadas, buscar los puntos que nos da la perspectiva adecuada, estos los encontraremos numerados en el suelo y a modo de triángulo;despues, observar las figuras ensambladas, fotografiarlas…
En general ya hemos dicho que hay que fijarse en los conjuntos de piezas y desde lejos, solo así conseguiremos dar sentido a lo que tenemos delante. Aunque claro, cada uno tiene su «manera de mirar»
Quizá esta es la pregunta que más nos ha «picado» y que nos hicimos al internarnos en el colorido entramado de pinos… Sabemos que Ibarrola pasó mucho tiempo vagando y meditando por este bosque, antes y durante la realizacion de su obra, pues hay que tener en cuenta que «pintó el bosque» entre 1982 y 1998. Subía todos los días y permanecía en él varias horas, poniendo el cuerpo y la mente en contacto con la naturaleza. Con frío o con calor; lloviera, granizara o hiciera sol. Así que la propia naturaleza del bosque, ese contacto tan primitivo, sería su primera fuente de inspiración. Muestra de ello son algunas de sus piezas, como el arco iris y el rayo, dos elementos un tanto enigmáticos de la naturaleza.
Las próximas cuevas de Santimamiñe que albergan las pinturas paleolíticas más importantes de Bizkaia fueron otra gran fuente de inspiración para el artista. Los símbolos, palotes…esos modos de expresar los miedos, deseos e incluso fantasías de la mente primitiva también se han visto reflejados en el bosque de Oma.

Pues en nuestra opinión los ojos pertenecen al bosque; la idea tiene un origen mitológico donde cada uno de los árboles nos mira,nos vigila, nos protege… Y es que en la mitología y creencias ancestrales de los vascos los árboles eran seres sagrados, adorados, a los que se les otorgaban una serie de cualidades protectoras.
Para realizar el paseo se puede dejar aparcada la furgo o autocaravana en el área de recreo que queda justo al lado del acceso a las cuevas de Santimamiñe, o en el aparcamiento del restaurante Lezika. El paseo de unos 6km (sin contar lo que se camine por el interior del bosque) asciende suavemente entre amplios pinares hasta llegar a Oma. No es un paseo adaptado, ni adecuado para carritos de bebes. Además si ha llovido puede estar embarrado y es importante llevar calzado adecuado para el camino.

El regreso discurre por una pista y carretera que nos conduce admirando la majestuosidad de los caseríos de esta zona de Bizkaia, con hermosas bigas de madera, piedra en la fachada y amplias puertas de entrada en forma semicircular.
Y así regresamos, con la sensación de haber conocido un lugar mágico, donde aún en compañía de nuestros últimos pasos antes de entrar en la furgo notábamos la mirada del bosque, el bosque protector, el que tiene ojos.
INFORMACIÓN DE VIAJE:
http://www.bosquedeoma.com/recorrido/
Si no lo ves podrás escucharlo, si no lo oyes podrás palparlo…, siempre a tu ritmo, sentado o caminando. Hoy nos dejamos abrazar por el robledal de Orgi, el bosque adaptado.

Situado en la villa navarra de Ultzama y muy próximo al Parque Micológico de esta localidad encontramos un bosque muy singular, es el bosque de Orgi. Cuenta con una extensión de 77 hectáreas, imaginaros 77 campos de fútbol.. Este gran robledal está integrado en un paisaje típico de la Navarra húmeda, donde un gran manto vegetal lo cubre todo y la humedad envuelve el ambiente, por lo que ya adelantamos que el color predominante de nuestras fotos será el verde.

Tiene una antigüedad de unos 4000 años, aunque su proyecto de conservación nació hace ahora 20. Y…¿ Qué nos ha traido hasta él? La respuesta es sencilla: es un lugar de carácter integrador donde las personas con distintos niveles de capacidad y movilidad podrán disfrutar de un paseo por el bosque y, simplemente el hecho de poner en contacto la naturaleza y el ser humano, con la condición que sea, nos parece de los más remarcable. Esto nos mueve y nos toca en el corazón. ¡Por fin un bosque al alcance de todos!

El parque tiene una zona de aparcamiento en el que los fines de semana hay que pagar 2€, podremos adquirir el folleto explicativo del lugar y además, si teneis intención de quedaros a dormir en autocaravana o camper se puede hacer sin problemas.
La zona del bosque por la que vamos a realizar el paseo se llama Tomaszelaieta y agrupa los tres paseos naturalísticos que seguiremos: el laberinto, el camino y la senda.
En un primer momento justo antes de comenzar el recorrido encontramos una zona de barbacoas, fuente y bancos donde se puede pasar el día, e inmediatamente después, nos internamos en el recorrido del bosque de 2’4 km.
El primer tramo consta de un Laberinto Natural de unos 300m acordonado en todo el tramo que nos conduce en zig-zag a través de un auténtico laberinto vegetal en el que el musgo todo lo quiere devorar.

Además, durante este breve recorrido podremos encontrar paneles explicativos sobre la fauna y la flora autóctonas con la interpretación en altorrelieve y Brayle.

El Camino, de unos 1400m, comienza justo al salir del laberinto con el encuentro a nuestro paso del “árbol caído”; un ejemplar de roble gigante que fue derribado por el viento y ahora forma parte del paisaje y da lecho a otras plantas y animales.

El Camino nos conduce entre diferentes paisajes del robledal: robles antiguos de más de 250 años se suceden entre otros más jóvenes y robles rojos(americanos), junto con amplias zonas de brezo.

Es un maravilla, es el momento de relajar el paso y… dejarse abrazar por un roble.

Los últimos 700m de nuestro paseo adaptado, La Senda, es algo más estrecha y salvaje y nos conduce por varias zonas húmedas;incluye una charca salina, como herencia del mar que ocupó esta tierra hace unos 200 millones de años, un robledal encharcado y un herbazal de gran altura.Tanto que los helechos superaban mis 170cm.



Tras la visita nos ha entrado un poco de hambre y no, esta vez tampoco vamos a dejar la gastronomía de lado. En la carretera que atraviesa Lizaso se encuentra Orgi jatetxea,
sin duda el lugar ideal para probar las delicias de esta zona.
Un paseo adaptado y un capricho para el paladar ¡Cómo perderse algo así! ¿No os parece?
INFORMACIÓN DE VIAJE:
Últimamente todo el mundo quiere conocer el gran secreto del Flysch de Zumaia, rodar una película en sus bellos paisajes o simplemente fotografiar al enorme tramo de costa que lo muestra. Pero… ¿Qué es un flysch? Lo descubrimos en Geoparkea, en la Costa Vasca. ¡Vámonos a Zumaia!
El Geoparque de La Costa Vasca se extiende por los municipios de Zumaia, Deba y Mutriku, donde el impresionante tramo de costa, 13km de espectaculares acantilados, guarda la formación geológica llamada Flysch.
👁Pero, ¿qué es un flysch? Es una palabra de origen alemán que viene a significar “resbaladizo”.
Son formaciones geológicas compuestas por capas que alternan materias duras y blandas que se han ido sedimentando y acumulando sobre el fondo del mar, las cuales posteriormente,hace unos 20 millones de años, fueron levantadas por las fuerzas del interior de la tierra hasta dejar esas impresionantes paredes verticales. Este hecho ha dado paso a facilitar el estudio de las formaciones, por la accesibilidad para los geólogos, pero también por su tamaño, ya hemos mencionados que alcanza los 13 km de costa.
Aunque a muchos nos parece algo nuevo, este lugar lleva siendo un importante punto de referencia geológica desde hace ya más de 50 años, y hoy día es uno de los más importantes afloramientos geológicos del planeta, reconocido por la UNESCO. ¿Porqué? Pues porque si comparamos los flysch con un libro en el que los geólogos pueden estudiar la formación de nuestro planeta, en ningún lugar se encuentran como aquí, es decir, que si en otros lugares hay “hojas sueltas” del libro, En el geoparque de La Costa Vasca tenemos “capítulos” completos o lo que es lo mísmo, más de 50 millones de años de historia.
A nosotros nos fascinó el tema y parte de los que ya os he contado nos lo explicaron en la salida en barco guiada (Zumaia-Deba-Zumaia) que realizamos reservando por Internet con Geoparkea
Además, os recomendamos que reserveis con mucha antelación. Las salidas en barco no se realizan todo el año y en verano suele ser una actividad muy solicitada.
Durante la visita recibimos una gran cantidad de información pero algo que nos llamó especialmete la atención es una curiosidad que ni nosotros, aun viviendo muy cerca de Zumaia, conocíamos. ¿Por qué razón encontramos semejante tramo de costa absolutamente virgen? ¿Cómo es que no hay ni un solo edificio construido?
En los años 70 se puso en marcha un gran proyecto nuclear en el que se quisieron poner en marcha 3 centrales nucleares repartidas por la Costa Vasca: Lemoiz, Ispazter y Deba. Pero tan solo se construyó la de Lemoiz y nunca llegaron a ponerla en marcha. Pues bien, sobre los bellísimos acantilados del flysch que hoy tanto admiramos quisieron construir una de esas centrales nucleares ¿Lo imaginais? Hoy en día, los terrenos pertenecen a la Diputación de Gipuzkoa.
El paseo dura aproximadamente una hora y, al final del viaje, si los niños se han portado, el patrón les deja conducir la embarcación. Un momento que a los txikis les encanta.
Regresamos a tierra y en Zumaia nos vamos a comer. Como no podía ser de otra manera nos dirigimos a su casco antiguo para tomar unos pintxos, donde se puede además disfrutar de un agradable ambiente.
Terminamos las rondas en el bar-restaurante Idoia, pidiendo un erizo de mar, una berenjena rellena y un txangurro relleno acompañado de Txakoli con denominación Getaria 🙂. De lo mejorcito.
Realizamos ahora una visita a pie a la playa de Itzurun, uno de los puntos más accesibles e interesantes que también se pueden realizar con guía de la mano de Geoparkea.
La verdad es que por cuestiones de trabajo yo ya había realizado la visita guiada a la playa anteriormente, así que ahora me tocaba llevar a la familia. Descendemos por la escalinata de la playa y nos dirigimos hacia la izquierda. Ahí podemos encontrar no solo otra bella formación, sino que encontramos un “Clavo de oro” y su placa conmemorativa, colocados en 2010 por las autoridades científicas para declarar el lugar oficialmente como zona de relevancia mundial en el estudio de la geología.
Terminar la tarde relajados es siempre un acierto. Hay que disfrutar del lugar y tomar un café en la terraza del Hotel talasoterapia Zelai, situado sobre la playa. Las vistas son una maravilla y tenemos que confesar que FurgoBidaiak tiene predilección por este sitio. Si es posible hay que quedarse a cenar porque la cocina (con la que nos hemos deleitado más de una vez)es excelente.
Para ponerle el “clavo de oro” a esta visita diremos que las autocaravanas y camper son muy bien recibidas en este pueblo ya que tiene un área con servicios cerca de la estación del tren y otra que habilitan para el verano, junto al puerto deportivo, ambas gratuitas.
Y no, no nos dejan ahí aislados, una txalupa (embarcación pequeña) nos cruza al pueblo o nos lleva a la playa de Santiago, si así lo deseamos. ¿No es simplemente genial?
Aunque nosostros en este artículo os hemos hablado sobre nuestra visita al flysch de Zumaia, debeis saber que esta formación geológica es igual de bella en las localidades vecinas, Deba y Mutriku. Os animo a visitarlas así como el resto de la Costa Vasca. ¿Os apetece?
¿Os ha gustado nuestra experiencia visitando el flysch de Zumaia? ¡Anímate tú también!

Cuando el otoño viste los árboles y el calor no aprieta tanto el conjunto del parque retoma su esplendor. Nos encontramos al sur de Zaragoza y aún así, lejos de parecer una tierra árida, seca y arcillosa nos recibe con una alfombra verde cubierta por una gran manta de hojas y una gran cantidad de espectaculares cascadas que llora la tierra sin dejarse sentir. Pero no son estos los únicos encantos del parque. Su visita hizo nuestras delicias en una escapada muy especial. ¿Venís a conocerlo?
Entrada al hotel-spa y monasterio cisterciense.
Todo comienza en 1840, cuando el monasterio cisterciense del siglo XII que se encuentra en el parque sale a subasta tras la desamortización de Mendizabal. La familia catalana Muntadas Campeny lo adquiere para implantar una fábrica de telas, pero la belleza de aquel paraje les cautiva y deciden respetarlo y preservarlo. Es con la siguiente generación familiar cuando se transforma en parque. Federico Muntadas lo hereda de su padre y comienza a abrir túneles, plantar árboles, trazar senderos…; pero el parque alberga a su vez un gran complejo turístico: restaurante, hotel y spa, Museo del vino de la D.O del vino de Calatayud, colección de carruajes antiguos, una gran piscifactoría…Todo ello también impulsado por el cariño y la dedicación a este llugar.
Comenzamos la visita al lugar por el monasterio cisterciense. Hay que estar atento pues las vistas guiadas salen cada media hora, duran 45min aproximados y terminan a las 13:00 horas. Cuando nos enganchamos a la visita guiada pensamos… Veremos un claustro, quizá una bodega y ya está. ¡Nada más lejos!
Claustro del monasterio.El Real Monasterio Cisterciense de Santa María de Piedra es de marcado estilo Cisterciense: proporciones equilibradas, esbelto, de formas puras y sobrias y con ausencia de representaciones escultóricas. Todo esto hace referencia a la filosofía del Cister: “Nada debe distraer de la búsqueda de Dios”
La sala Capitular
La sala capitular: era un lugar de gran importancia en el monasterio, aquí se reunían y se tomaban las decisiones que afectaban a la abadía.
La Abadia
La Abadía: era la iglesia, el lugar reservado a los monjes, novicios, conversos y encargados de realizar las labores en el monasterio. Falta parte de las bóvedas, puesto que con desamortización de Mendizabal al verse los monjes sin recursos vendieron las tejas que cubrían la abadía, que quedaron dispersadas por la provincia, y de ese modo se deterioró y hundió esa parte del edificio.
La Cilla:es un esdificio de dos alturas que cumplía la función de granero y bodega. La parte superior era el granero y la inferior se utilizaba para la fabricación y conservación del vino del monasterio.
Hoy día alberga una exposición de utensilios agrícolas titulada “Ora et labora” y el Museo del Vino de la D.O de Catalayud.
Pasadizo de los conversos: es único en la península. Ofrecía por sus características (vanos de alabastro) una gran intimidad a la vida monacal.
Imagen del pasadizo y parte más antigua del monasterio.
Sala de carruajes: acoge una colección de cuatro carruajes del siglo XIX: tiburí, broughan(estilo inglés), diligencia y tartana; Todos pertenecientes a la familia Muntadas.
Carruaje para niños. Era tirado por ponys o cabras.
La cocina: la sala donde se conservan aún las pequeñas chimeneas de las cocinas y un oscuro y quemado techo abovedado destaca por haber sido uno de las primeras cocinas de Europa donde se cocinó el chocolate traído del Nuevo Mundo, allá por 1534. Hoy nos cuenta su historia a través de paneles expositivos.
La cocina monacal.
El refectorio: Esta sala destaca por su gran acústica, gracias al tipo de bóveda que tiene. Por ello, el “lector semanero” realizaba la lectura del martirologio durante las comidas desde el púlpito.
Su visita está estimada en 2h, pero si nos vamos a detener a sacar fotos, almorzar o simplemente disfrutar de la belleza que nos brinda nos ocupará toda la mañana. Si se acude con niños será mejor reservar el día entero para esta visita; hay que tener en cuenta que no cuenta con vías de acceso para discapacitados o sillitas de bebé.
Baño de Diana.
En la primera parte del recorrido, nos adentramos por el Vergel de Juan Federico Muntadas, que en otoño nos recibe con una gran capa de hojarasca de todos los colores otoñales. En breve vamos encontrando varias cascadas y algunas grutas naturales que nos dan una primera impresión del parque.
Lago de los Patos.
Cascada trinidad.
Gruta de la Bacante
La cascada La Caprichosa es en este primer tramo una de las que más impresiona por su belleza y por el salto de agua, con el que todo el mundo quiere una foto. Y os aseguramos que no es para menos.
Cascada La Caprichosa.
Subimos hacia el Mirador de La Caprichosa y nos encontramos las aguas del río Piedra un tanto revueltas.
El recorrido continúa deleitándonos con cascadas que brotan aquí y allá, haciéndonos sentir como en un oasis dentro de un territorio de tierra áspera y seca.
Los Fresnos Altos.
Descendemos hacia una garganta a través de túneles excavados en la tierra, atravesando incluso grutas acondicionadas para el paso(Gruta Iris). Abajo nos espera otra de las cascadas más bellas e imponentes del parque: Cola de Caballo. Es curioso que el nombre coincida con otra conocida cascada de los Pirineos.
Túneles del recorrido.
Pie de la Cola de Caballo.
Cola de Caballo.
Dejando atrás la emoción que nos crea ver tanta cascada junta, entramos en la parte más llana y más apacible del parque, cuajada de piscifactorías(consideradas las primeras en la península) y pequeños lagos empeñados en reflejar todo aquello que la luz alcance.
Piscifactorías.
La cascada de los Chorreaderos nos despide de regreso, y si es que no queremos acudir a la exhibición de cetrería, damos el paseo por terminado.
Cascada de los Chorreaderos.
Pero no queremos abandonar el lugar sin conocer al menos los interiores del hotel, que no decepcionan. No es el no va más del lujo, pero conserva ese regusto a monasterio donde la decoración con frescos en las paredes, techos abovedados y habitaciones con vistas al claustro nos hace trasladarnos a otra época. Nosotros terminamos el día de esta escapada perfecta por tierras de Aragón, relajándonos de pies a cabeza en las aguas del spa que guarda en sus sótanos. ¿Qué os parece?
Sala de estar.
Para más información: