

El parque natural volcánico de la Garrotxa esconde hermosos secretos: Paseos por bosques de leyenda, pueblos de cuento, cascadas de ensueño o coloridas tierras volcánicas…Nosotros hemos viajado durante cuatro días por esta zona prepirenaica para descubrir algunos de ellos.¿Nos damos un paseo?
MAPA DE VIAJE
La Garrotxa está situada al norte de Cataluña, en la cuenca alta del río Fluviá. Es un área declarada de interés natural que engloba el Parque Natural de la Zona Volcáncia de la Garrotxa, con más de cuarenta volcanes y varias coladas de lava. Además, esta zona es una de las más boscosas de Cataluna y cuenta con atractivos pueblos de estilo medieval, así como una rica gastronomía.Es la combinación perfecta para una escapada diferente.

Puente medieval e iglesia de Sant Joan Les Fonts.
San Joan les Fonts ha sido siempre un pueblo de comercio, donde la necesidad de unir los Pirineos con la costa catalana y el ir y venir de los comerciantes obligaron a construir en el siglo XIII un vistoso puente medieval con piedras volcánicas. En uno de sus extremos encontramos una oficina de Información y Turismo donde aprovechamos para recoger información y un mapa de la zona.

Nada mejor para descansar del viaje que comer en el área de recreo que se encuentra a las afueras del núcleo urbano, situado junto a las escuelas locales.
Coordenadas:
N 42º 12′ 50.74″
E 2º 30′ 26.86″
Desde allí realizamos la ruta de las tres coladas de lava,un breve paseo de unos 15min. Recorremos un agradable sendero que nos llevará primero hasta una pequeña cascada donde se ubíca el «Molí Fondo», y a continuación llegaremos hasta unas curiosas coladas de lava.


Molí de Fondo, antigua fábrica de papel.


Coladas de lava.
Terminamos la visita al atardecer aparcados junto a los jardines de hierbas aromáticas del monasterio de Sant Joan(siglo XII).

Antiguamente la gente del municipio lo llamaba la iglesia vieja, que precisamente es lo que queda del antiguo monasterio benedictino de época medieval. Fue declarado Bien de interés Nacional en 1982 y es uno de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa de la Garrotxa. Lo que más llama la atención es el color rosado de sus muros.

Es un rincón que nos transmite una gran paz y tranquilidad, así que decidimos pernoctar allí mismo.
Coordenadas:
N 42º 13’ 2.3”
E 2º 30’ 54.4″
Castelfollit es un pueblo que lo mires desde donde lo mires impresiona. Si nos internamos en su casco medieval, recorriendo la Carrer Major y Carrer de L´Englesia llegaremos hasta la iglesia San Salvador, desde donde subidos al campanario disfrutaremos de las mejores vistas sobre los tejados del pueblo y podremos verlo literalmente colgado al borde del precipicio.

Casco antiguo Castellfolit de la Roca.


Además, la iglesia San Salvador aunque antiguamente lo fue, ahora ya no. Destruido y reconstruido varias veces, el edificio permaneció en mal estado hasta los años 80, cuando por iniciativa de los vecinos se decidió restaurar y convertir en centro cultural.

Interiror de la antigua Iglesia San Salvador.
Pero descendiendo por la carretera N260z y cruzando el río Fluviá podremos descubrir la cara más conocida de Castelfollit y quizá una de las imágenes más fotografiadas de Cataluña. Impresiona ver el pueblo colgado sobre una gran pared de basalto de unos 50m de altura.


Antes de dejar Castelfollit de la Roca queremos daros dos apuntes gastronómicos que no deberíais dejar pasar: el primero son Las magdalenas de Cal Tuset, porque de entre 23 variedades de magdalenas alguna (o todas) hará vuestras delicias, y os aseguramos que será vuestro mejor “desayuno o café furgonetero” en mucho tiempo.

La segunda son las cervezas artesanas Pochs, de venta al público en la Carrer Major, y ganadora de sendos premios en la Feria de la Cerveza de 2015 en Dublin.

Continuamos pues el viaje hacia Besalú con muy buen sabor de boca. Esta es una villa medieval por excelencia y nuestro gran placer será pasearse por sus empedradas calles y descubrir encantadores rincones. No hay que perderse el Puente medieval, el barrio sefardí y el bucólico paseo a orillas del río Fluviá.

Bonitos rincones del casco medieval.

Paseoa a orillas del Fluviá.

Encantadores rincones del barrio sefardí.
No pudimos irnos de Besalú sin hacer las mil y una fotos del puente, pues es la imagen más conocida de la villa.



Pernoctamos en el Camping Besalú, del cual poco podemos contar, pues llegamos entrada la noche y salimos bien de mañana.
Nos alejamos unos pocos kilómetros de la zona de La Garrotxa, hacia la comarca del Pla de l’Estany, para pasar una tranquila mañana paseando a orillas del lago Banyoles, un espacio natural protegido y el principal atractivo de la comarca.



Antes de continuar el viaje y alejarnos de las orillas de este precioso lago pasamos a visitar la iglesia de Santa María de Porqueres.Es una iglesia de origen muy antiguo (S.X) que está muy bien conservada.
Su pórtico es de gran belleza.

Pórtico de Santa María de Porqueres.

Comemos y descansamos bajo el brillante sol de invierno para realizar, cerca de Sallent, una breve excursión y descubrir el salto del Batlle, una hermosa cascada que bien merece el paseo.


Por la tarde, cuando la luz pierde fuerza llegamos hasta el encantador pueblo de Santa Pau. Vigilante y asentada sobre un promontorio nos espera Santa Pau, una villa de marcado carácter medieval, organizada entorno a un robusto castillo y con una plaza central, plaza Mayor o “Firal dels Bous”, de forma triangular y porticada, donde las arcadas tienen la peculiaridad de ser irregulares.



La noche anterior pernoctamos en el aparcamiento (km 4 de la carretera entre Olot y Santa Pau) del centro de información del parque (Can Serra)de La Falleda d’en Jordá. Así pues, nos levantamos por la mañana a las puertas de nuestra primera excursión del día: La Fageda d’en Jordá.
Coordenadas:
N 42º 9′ 17.2″
E 2º 31′; 0.7″

Aparcamiento del centro de información del parque.
La Fageda (hayedo en catalán) es un bosque de hayas que crece sobre la colada de lava del volcán del Croscat. Se trata de un paseo llano, circular en el que se atraviesa el hermoso bosque donde la naturaleza parece engullirlo todo. Un paseo en familia que no nos hubiéramos perdido por nada del mundo.


Piedras y suelo volcánico del bosque.

Nos desplazamos después con la furgoneta hasta el parking de Santa Margarida. Tras aparcar ascendemos por una empinada pendiente de aproximadamente un kilómetro hasta alcanzar la cima. Las vistas sobre los Pirineos son impresionantes y podemos disfrutar además de la perspectiva sobre el cráter del volcán y la ermita que encierra.

Subida hacia Santa Margarida.


Ermita de Santa Margarida.
Nuestro tercer y último paseo por la Garrotxa nos lleva a aparcar cerca del restaurante Mas Nou, desde donde una pista nos conduce hasta un frondoso bosque y poco después hasta la base del cono del volcán Croscat. Es volcán más ancho de la península Ibérica y tiene un aspecto muy curioso a causa de la extracción de material para la fabricación de ladrillos y pistas de tenis durante 25 años.




Y con esta maravilla de paisaje despedimos nuestro viaje a Cataluña.
Agur Katalunia! Adeu Catalunya!
INFORMACIÓN DE VIAJE:
http://es.turismegarrotxa.com/la-garrotxa/
http://bellos-pueblos-catalanes.blogspot.com/
Ha sido un fin de semana antiestrés, de esos que regala la familia e incluye “servicio de guardería” (los que sean padres-madres y nos lean saben de la importancia del evento) y como el regalo incluía una noche y cena en hotel, pues nos lanzamos a un fin de semana combi: una noche en furgo y otra en hotel. Llevábamos estudiados los puntos fuertes del viaje…pero no en profundidad, así que ¡La aventura nos espera!!!! ¿Os apuntáis?Lospuntos fuertes de esta escapada son:
El viernes por la tarde dejamos a nuestro peque con los tíos y primos y recorremos 3h y media de camino hasta la comarca de Calatayud, al suroeste de Zaragoza. Dormimos en Calatayud, en el area de autocaravanas. Las campers disponen de un apartado dentro de un aparcamiento urbano situado junto al recinto ferial.
AREA DE AUTOCARAVANA DE CALATAYUD
No muy temprano nos dirigimos a visitar el Monasterio de Piedra, un gran parque natural lleno de maravillosas cascadas que engloba un hotel con spa y un monasterio del siglo XII.
Entrada al hotel-spa y monasterio cisterciense.
Todo comienza en 1840, cuando el monasterio cisterciense del siglo XII que se encuentra en el parque sale a subasta tras la desamortización de Mendizabal. La familia catalana Muntadas Campeny lo adquiere para implantar una fábrica de telas, pero la belleza de aquel paraje les cautiva y deciden respetarlo y preservarlo. Es con la siguiente generación familiar cuando se transforma en parque. Federico Muntadas lo hereda de su padre y comienza a abrir túneles, plantar árboles, trazar senderos…; pero el parque alberga a su vez un gran complejo turístico: restaurante, hotel y spa, Museo del vino de la D.O del vino de Calatayud, colección de carruajes antiguos, una gran piscifactoría…Todo ello también impulsado por el cariño y la dedicación a este llugar
Comenzamos la visita al lugar por el monasterio cisterciense. Hay que estar atento pues las vistas guiadas salen cada media hora, duran 45min aproximados y terminan a las 13:00 horas. Cuando nos enganchamos a la visita guiada pensamos… Veremos un claustro, quizá una bodega y ya está. ¡Nada más lejos!
Claustro del monasterio.
El Real Monasterio Cisterciense de Santa María de Piedra es de marcado estilo Cisterciense: proporciones equilibradas, esbelto, de formas puras y sobrias y con ausencia de representaciones escultóricas. Todo esto hace referencia a la filosofía del Cister: “Nada debe distraer de la búsqueda de Dios”
La sala Capitular
La sala capitular: era un lugar de gran importancia en el monasterio, aquí se reunían y se tomaban las decisiones que afectaban a la abadía.
La Abadia
La Abadía: era la iglesia, el lugar reservado a los monjes, novicios, conversos y encargados de realizar las labores en el monasterio. Falta parte de las bóvedas, puesto que con desamortización de Mendizabal al verse los monjes sin recursos vendieron las tejas que cubrían la abadía, que quedaron dispersadas por la provincia, y de ese modo se deterioró y hundió esa parte del edificio.
La Abadia
La Cilla:es un esdificio de dos alturas que cumplía la función de granero y bodega. La parte superior era el granero y la inferior se utilizaba para la fabricación y conservación del vino del monasterio.
Hoy día alberga una exposición de utensilios agrícolas titulada “Ora et labora” y el Museo del Vino de la D.O de Catalayud.
Pasadizo de los conversos: es único en la península. Ofrecía por sus características (vanos de alabastro) una gran intimidad a la vida monacal.
Imagen del pasadizo y parte más antigua del monasterio.
Sala de carruajes: acoge una colección de cuatro carruajes del siglo XIX: tiburí, broughan(estilo inglés, diligencia y tartana; Todos pertenecientes a la familia Muntadas.
Carruaje para niños. Era tirado por ponys o cabras.
La cocina: la sala donde se conservan aún las pequeñas chimeneas de las cocinas y un oscuro y quemado techo abovedado destaca por haber sido uno de las primeras cocinas de Europa donde se cocinó el chocolate traído del Nuevo Mundo, allá por 1534. Hoy nos cuenta su historia a través de paneles expositivos.
La cocina monacal.
El refectorio: Esta sala destaca por su gran acústica, gracias al tipo de bóveda que tiene. Por ello, el “lector semanero” realizaba la lectura del martirologio durante las comidas desde el púlpito.
Su visita está estimada en 2h, pero si nos vamos a detener a sacar fotos, almorzar o simplemente disfrutar de la belleza que nos brinda nos ocupará toda la mañana. Si se acude con niños será mejor reservar el día entero para esta visita; hay que tener en cuenta que no cuenta con vías de acceso para discapacitados o sillitas de bebé.
Baño de Diana.
En la primera parte del recorrido, nos adentramos por el Vergel de Juan Federico Muntadas, que en otoño nos recibe con una gran capa de hojarasca de todos los colores otoñales. En breve vamos encontrando varias cascadas y algunas grutas naturales que nos dan una primera impresión del parque.
Lago de los Patos.
Cascada trinidad.
Gruta de la Bacante
La cascada La Caprichosa es en este primer tramo una de las que más impresiona por su belleza y por el salto de agua, con el que todo el mundo quiere una foto. Y os aseguramos que no es para menos.
Cascada La Caprichosa.
Subimos hacia el Mirador de La Caprichosa y nos encontramos las aguas del río Piedra un tanto revueltas.
El recorrido continúa deleitándonos con cascadas que brotan aquí y allá, haciéndonos sentir como en un oasis dentro de un territorio de tierra áspera y seca.
Los Fresnos Altos.
Descendemos hacia una garganta a través de túneles excavados en la tierra, atravesando incluso grutas acondicionadas para el paso(Gruta Iris). Abajo nos espera otra de las cascadas más bellas e imponentes del parque: Cola de Caballo. Es curioso que el nombre coincida con otra conocida cascada de los Pirineos.
Túneles del recorrido.
Pie de la Cola de Caballo.
Cola de Caballo.
Dejando atrás la emoción que nos crea ver tanta cascada junta, entramos en la parte más llana y más apacible del parque, cuajada de piscifactorías(consideradas las primeras en la península) y pequeños lagos empeñados en reflejar todo aquello que la luz alcance.
Piscifactorías.
La cascada de los Chorreaderos nos despide de regreso, y si es que no queremos acudir a la exhibición de cetrería, damos el paseo por terminado.
Cascada de los Chorreaderos.
Pero no queremos abandonar el lugar sin conocer al menos los interiores del hotel, que no decepcionan. No es el no va más del lujo, pero conserva ese regusto a monasterio donde la decoración con frescos en las paredes, techos abovedados y habitaciones con vistas al claustro nos hace trasladarnos a otra época. Nosotros terminamos el viaje relajándonos de pies a cabeza en las aguas del spa que guarda en sus sótanos. ¿Qué os parece?
Sala de estar.
Para más información:
http://www.monasteriopiedra.com/
Pasamos la tarde en Calatayud, cruce de caminos de las culturas árabe, judía y cristiana. Cada civilización ha dejado su huella, pero nosotros nos dedicamos a dar un hermoso paseo por sus juderías y contemplar algunos de sus más bellos monumentos:
Recorrido por las juderías de Calatayud.
Torre de San Andrés.
Pero …¿Qué es el arte mudéjar?
El mudéjar es el arte realizado por los musulmanes que tras la conquista cristiana decidieron quedarse en esa tierra conservando su religión y costumbres y poniendo su trabajo a disposición de los cristianos. En Aragón se desarrolló entre los siglos XIV y XVII. Lo distinguirás por el empleo de materiales como ladrillo o yeso y por la rica decoración geométrica de sus muros y sus torres, decoradas con cerámica y frisos de ladrillo.
Nuestro paseo comienza subiendo una gran escalinata que nos lleva hasta el santuario de Nuestra Señora de La Peña, donde en dos de los ábsides interiores se conservan en las capillas laterales decorados con yeserías talladas con decoración geométrica.
Yesería en la Bóveda.
Antes de internarnos en las estrechas callejuelas de la judería contemplamos los restos de unas casas-cueva, que fueron habitadas desde la edad media por los árabes hasta mediados del siglo XX; en lo alto el Castillo Mayor.

Castillo Mayor
Llegamos a la ermita de Consolación o antigua Sinagoga Mayor.Data del siglo XIV. En algunos escritos fue recogida como Casa principal de la judería.
Puerta de la antigua sinagoga.
Las dos pequeñas puertas con arco apuntado de ladrillo actualmente se encuentran tapiadas, pero antiguamente una era utilizada sólo para hombres y la otra era para las mujeres.
Puertas tapiadas.
Gran azulejo en honor a la comunidad Sefardí.
Continuando por coloridas y estrechas callejuelas llegamos hasta la plaza de San Andrés, donde nos topamos con su imponente torre de estilo mudéjar.
Iglesia de San Andrés
Terminamos nuestro paseo llegando a La Colegiata de Santa María,que fue construída sobre el solar de la mezquita en la aljama mu sulmana, a partir de la reconquista en el 1120. La luz va apagándose y nos hace retornar a la furgo.
Torre de Santa María.
Disfrutamos de una sabrosa cena compuesta por algunos de los platos típicos de la zona como son las migas, la tosta o el ternasco y dormimos en el Hotel Las Truchas, cortesía de la familia, que nos regaló un todo incluido, es decir, fin de semana con guardería incluida. Los que sois padres nos comprenderéis rápidamente y seguro que sabréis apreciar la importancia de esta salida.
Queríamos exprimir el fin de semana y realizar alguna excursión que con nuestro txiki aún no podríamos. La ruta GR-24 de 8,5km (ida)que une Jaraba con Calmarza nos parecía demasiado, así que nos animamos y realizamos un paseo a nuestro aire.
Aparcamoslos 6m de furgo en un verde a pie de carretera antes de llegar al Balneario de Sicilia y desde allí recorremos un tramo de carretera hasta llegar a un desvío que nos lleva a la boca de las hoces. Inmediatamente se divisa el Santuario de la Virgen de Jaraba.
Vista del Santuario de la virgen de Jaraba.
Se trata de una bonita ermita incrustada en la roca, del siglo XVIII, a la que acuden en romería catorce pueblos de Aragón y Castilla en el mes de mayo. De una de las rocas gotea aceite mineral y antiguamente este hecho estaba considerado como milagroso. A nosotros nos hizo soñar con Petra… ya veis, es que somos muy imaginativos.
Este tramo es conocido con el nombre de Barranco de la Hoz Seca.
Nos paseamos entre paredes rocosas de más de 100m, disfrutando de cada paso que damos. No penséis que es un paseo monótono, gran variedad de plantas medicinales crecen a sus anchas, entre ellas el espliego, el romero, el tomillo…Además, por el camino encontramos apriscos, restos de caleras e incluso pinturas rupestres. ¿Qué os parece?
Los apriscos son una serie de construcciones y cierres que realizaban los pastores que antaño atravesaban este camino, para refugiarse y guardar el ganado. Realizaban unos cerramientos aprovechando las oquedades o viseras de las paredes, ocupaban una superficie de unos 50m cuadrados y los solían dotar de aperturas que permitían tener luz. Todo esto pone de relieve la importancia que tuvo la actividad del pastoreo y la ganadería en esta zona y la relación que desarrollo el ser humano con este medio natural.
Interior de un aprisco.
Continuamos nuestro camino hasta llegar a un desvio que indica el sendero que nos llevará,500m cuesta arriba, hasta unas pinturas rupestres descubiertas en esta zona.
Ascendemos cuestas arriba en busca de las pinturas.
La ascensión nos regala estas preciosas vistas.
Protegidas por unas rejas encontramos las pinturas en una cornisa que está a pie de camino. Según parece, en el año 2009 un vecino de Jaraba, S. Benedi, descubrió estas pinturas por casualidad. Tras el estudio realizado por unos técnicos se llegó a la conclusión de que tienen una antigüedad de 7000 años y pertenecen al estilo de arte rupestre levantino. Toda una curiosidad para estos parajes.
Regresamos por el mismo camino, pero seguimos disfrutando del paisaje, la tranquilidad y el bienestar que no brinda la naturaleza, eso sí, ¡Cuánto hemos echado de menos a nuestro txiki este fin de semana!

Cuando el otoño viste los árboles y el calor no aprieta tanto el conjunto del parque retoma su esplendor. Nos encontramos al sur de Zaragoza y aún así, lejos de parecer una tierra árida, seca y arcillosa nos recibe con una alfombra verde cubierta por una gran manta de hojas y una gran cantidad de espectaculares cascadas que llora la tierra sin dejarse sentir. Pero no son estos los únicos encantos del parque. Su visita hizo nuestras delicias en una escapada muy especial. ¿Venís a conocerlo?
Entrada al hotel-spa y monasterio cisterciense.
Todo comienza en 1840, cuando el monasterio cisterciense del siglo XII que se encuentra en el parque sale a subasta tras la desamortización de Mendizabal. La familia catalana Muntadas Campeny lo adquiere para implantar una fábrica de telas, pero la belleza de aquel paraje les cautiva y deciden respetarlo y preservarlo. Es con la siguiente generación familiar cuando se transforma en parque. Federico Muntadas lo hereda de su padre y comienza a abrir túneles, plantar árboles, trazar senderos…; pero el parque alberga a su vez un gran complejo turístico: restaurante, hotel y spa, Museo del vino de la D.O del vino de Calatayud, colección de carruajes antiguos, una gran piscifactoría…Todo ello también impulsado por el cariño y la dedicación a este llugar.
Comenzamos la visita al lugar por el monasterio cisterciense. Hay que estar atento pues las vistas guiadas salen cada media hora, duran 45min aproximados y terminan a las 13:00 horas. Cuando nos enganchamos a la visita guiada pensamos… Veremos un claustro, quizá una bodega y ya está. ¡Nada más lejos!
Claustro del monasterio.El Real Monasterio Cisterciense de Santa María de Piedra es de marcado estilo Cisterciense: proporciones equilibradas, esbelto, de formas puras y sobrias y con ausencia de representaciones escultóricas. Todo esto hace referencia a la filosofía del Cister: “Nada debe distraer de la búsqueda de Dios”
La sala Capitular
La sala capitular: era un lugar de gran importancia en el monasterio, aquí se reunían y se tomaban las decisiones que afectaban a la abadía.
La Abadia
La Abadía: era la iglesia, el lugar reservado a los monjes, novicios, conversos y encargados de realizar las labores en el monasterio. Falta parte de las bóvedas, puesto que con desamortización de Mendizabal al verse los monjes sin recursos vendieron las tejas que cubrían la abadía, que quedaron dispersadas por la provincia, y de ese modo se deterioró y hundió esa parte del edificio.
La Cilla:es un esdificio de dos alturas que cumplía la función de granero y bodega. La parte superior era el granero y la inferior se utilizaba para la fabricación y conservación del vino del monasterio.
Hoy día alberga una exposición de utensilios agrícolas titulada “Ora et labora” y el Museo del Vino de la D.O de Catalayud.
Pasadizo de los conversos: es único en la península. Ofrecía por sus características (vanos de alabastro) una gran intimidad a la vida monacal.
Imagen del pasadizo y parte más antigua del monasterio.
Sala de carruajes: acoge una colección de cuatro carruajes del siglo XIX: tiburí, broughan(estilo inglés), diligencia y tartana; Todos pertenecientes a la familia Muntadas.
Carruaje para niños. Era tirado por ponys o cabras.
La cocina: la sala donde se conservan aún las pequeñas chimeneas de las cocinas y un oscuro y quemado techo abovedado destaca por haber sido uno de las primeras cocinas de Europa donde se cocinó el chocolate traído del Nuevo Mundo, allá por 1534. Hoy nos cuenta su historia a través de paneles expositivos.
La cocina monacal.
El refectorio: Esta sala destaca por su gran acústica, gracias al tipo de bóveda que tiene. Por ello, el “lector semanero” realizaba la lectura del martirologio durante las comidas desde el púlpito.
Su visita está estimada en 2h, pero si nos vamos a detener a sacar fotos, almorzar o simplemente disfrutar de la belleza que nos brinda nos ocupará toda la mañana. Si se acude con niños será mejor reservar el día entero para esta visita; hay que tener en cuenta que no cuenta con vías de acceso para discapacitados o sillitas de bebé.
Baño de Diana.
En la primera parte del recorrido, nos adentramos por el Vergel de Juan Federico Muntadas, que en otoño nos recibe con una gran capa de hojarasca de todos los colores otoñales. En breve vamos encontrando varias cascadas y algunas grutas naturales que nos dan una primera impresión del parque.
Lago de los Patos.
Cascada trinidad.
Gruta de la Bacante
La cascada La Caprichosa es en este primer tramo una de las que más impresiona por su belleza y por el salto de agua, con el que todo el mundo quiere una foto. Y os aseguramos que no es para menos.
Cascada La Caprichosa.
Subimos hacia el Mirador de La Caprichosa y nos encontramos las aguas del río Piedra un tanto revueltas.
El recorrido continúa deleitándonos con cascadas que brotan aquí y allá, haciéndonos sentir como en un oasis dentro de un territorio de tierra áspera y seca.
Los Fresnos Altos.
Descendemos hacia una garganta a través de túneles excavados en la tierra, atravesando incluso grutas acondicionadas para el paso(Gruta Iris). Abajo nos espera otra de las cascadas más bellas e imponentes del parque: Cola de Caballo. Es curioso que el nombre coincida con otra conocida cascada de los Pirineos.
Túneles del recorrido.
Pie de la Cola de Caballo.
Cola de Caballo.
Dejando atrás la emoción que nos crea ver tanta cascada junta, entramos en la parte más llana y más apacible del parque, cuajada de piscifactorías(consideradas las primeras en la península) y pequeños lagos empeñados en reflejar todo aquello que la luz alcance.
Piscifactorías.
La cascada de los Chorreaderos nos despide de regreso, y si es que no queremos acudir a la exhibición de cetrería, damos el paseo por terminado.
Cascada de los Chorreaderos.
Pero no queremos abandonar el lugar sin conocer al menos los interiores del hotel, que no decepcionan. No es el no va más del lujo, pero conserva ese regusto a monasterio donde la decoración con frescos en las paredes, techos abovedados y habitaciones con vistas al claustro nos hace trasladarnos a otra época. Nosotros terminamos el día de esta escapada perfecta por tierras de Aragón, relajándonos de pies a cabeza en las aguas del spa que guarda en sus sótanos. ¿Qué os parece?
Sala de estar.
Para más información:
No es solo un paseo, es un museo al aire libre. No es solo un bosque, es un lugar que cuenta historias. Sacude tu cabeza y déjate llevar, es lo que tú quieras imaginar. ¡Ven y descúbrelo!
Al norte de la provincia de Cuenca, a orillas del embalse de Buendía, se encuentra esta peculiar ruta: La ruta de Las Caras
Se trata de un breve paseo circular de 1’5km, ideal para realizar en familia,en el que encontraremos arte esculpido en las rocas. Se trata de esculturas en piedra caliza de los escultores Eulogio Reguillo y Jorge Juan Maldonado. Además, podremos disfrutar del espectacular enclave del pantano de Buendía asomándonos de tanto en tanto a los coquetos miradores por los que discurre la ruta. Un lugar sorprendente, donde la imaginación puede volar y encontrarse con temas como la vida, la muerte y los seres mágicos.
La ruta comienza a escasos metros del aparcamiento, y tras cruzar la entrada situada junto al puesto de información nos internamos de repente en el bosque. Es el lugar ideal para al regreso, tomar el almuerzo en sus mesitas de madera.
Continuamos el paseo por una senda marcada por una especie de zócalos de madera y pronto nos encontramos ante las primeras esculturas, estas de temática simbólica.
Moneda de la vida: representa la vida, un nuevo ser se forma
Cruz templaria, la misma que ondeaba en las velas de las naves de Colón.

Maitreya
Arjuna
Maitreya: en la cultura budista, el mesías que anuncia la llegada de un nuevo Buda.
Arjuna: un gran guerrero hindú.
A nosotros nos parecieron dos bellos personajes de cuento orientales unidos por un amor eterno, pero separados por algún cruel hechizo que les obliga a permanecer emparedados y separados en sendas rocas.
Los miradores que encontramos a nuestro paso nos ofrecen unas bellas vistas del embalse.
Espiral del brujo
Espiral del brujo: representa el movimiento y el cambio, controlados por el brujo.
La monja
La Monja: nos impresionó la representación del rotro con una palidez increíble y unos ojos exaltados fijados en el más allá.
Chemari
Chemari, el gigante dormido, puede decirse que es la escultura que más armoniosamente está integrada en el paisaje del bosque. Parece un personaje de fábula, donde el gigante convertido en piedra se vuelve repentinamente para comenzar a hablar.
El duende negro
El duende negro: es ese personaje misterioso, el alma del bosque que nace de la roca y se asoma para advertir de los excesos del ser humano para con la Naturaleza.
Beethoven
La dama del pantano
Un Beethoven desmelenado y la dama del pantano, atenta a todo aquello que ocurre en su reino, observa sin faltar una sola vez el ocaso del día que se va.
De muerte
De Muerte: esta calavera es la escultura que más impresiona bien seas niño o mayor. La muerte mira de frente, desvergonzadamente al resto de esculturas, sabedora de la carta final.
Terminamos el recorrido con la sensación de haber disfrutado muchísimo de un bonito paseo por un entorno natural increíble, pero también con la certeza de habernos dejado llevar por la imaginación para inventar historias que hemos ido tejiendo, entre palabras e imágenes, durante todo el camino hasta llegar al final.
Tras pasar una agradable mañana de domingo realizando la ruta, ponemos los motores en marcha y nos alejamos de Buendía por la carretera dirección Madrid. Es entonces, cuando esta preciosa estampa corre tras nosotros y nos dice adios desde el exterior de la ventana de la furgoneta. Adios, Cuenca, agur!
INFORMACIÓN PARA PREPARAR EL VIAJE:
Entrada para realizar la ruta: gratuita.
Lugar de pernocta para autocaravanas:
Descargar aquí
Hay muchos padres que se vuelven locos buscando breves pero interesantes excursiones para los niños, y especial dificultad suelen tener aquellos que tienen niños que recientemente han echado a andar. Nosotros sabemos de eso y tenemos los sentidos entrenados para ir buscando los caminos que pueda realizar nuestro pequeño, así que aquí dejamos la experiencia de una breve excursión con un final espectacular, nada más y nada menos que por los Pirineos. ¿Os apuntais?
Para realizar la excursión hay que acercarse hasta Broto, un pequeño pueblo de los pirineos oscenses asentado a orillas del río Ara. Los carteles que anuncian la cascada de Sorrosal nos llevarán hasta un aparcamiento desde el que comienza el paseo.
Un camino que sigue el curso del río, de unos 700m (ida y vuelta), nos brinda el paseo perfecto para realizar con los más pequeños sin que se cansen demasiado. Por el camino encontraremos motivos para pararnos puesto que hay una cabrería, y las cabras curiosas se acercan a saludar a todo el que pasa. A los niños no se les va a pasar.
El final de paseo nos conduce hasta la hermosa cascada de gran cola donde además se realiza barranquismo.
Después, se puede regresar y dar otro paseo hasta el pueblo, desde donde también podremos admirar la belleza de la cascada desde otra perspectiva.
Broto a orillas del río Ara
Una visita en familia a Riotinto (Huelva) puede ser una experiencia única. Descubriremos paisajes sin igual, como los que salen en las películas de ciencia ficción y dará a los niños la oportunidad de jugar e imaginar que están en otro planeta. Pero no todo es juego, también queremos que aprendan, por eso primero, conviene realizar una breve visita al museo minero, para ambientarnos en el tema y despertar la curiosidad de lo más pequeños.
No vamos a hacerles visitar hasta el último rincón, para que no se aburran. Elegiremos para la visita de unos 45min-1h de duración, las salas que pueden resultarles más interesantes; entre ellas recomiendo las nº 5 y 6, que nos trasladan a la época romana, primer gran periodo de explotación de las minas de Rio Tinto. Les resultará muy entretenido ver el tipo de herramientas que se utilizaban en esa época. Además, estas salas están directamente relacionadas con una reproducción de mina romana que se extiende en un recorrido de 200m, donde se representan los tres tipos de labores minerales romanas: galerías, cámaras y pozos. Este recorrido es sin duda lo que más les gustará del museo.
Para completar los conocimientos sobre esta época visitaremos además la sala nº 13, dedicada a la minería romana y en concreto a las labores mineras romanas y los sistemas de desagüe empleados por aquel entonces.
¿Pero como vamos a transportar todo el mineral extraído de las minas? Continuaremos por las salas nº14 y 15 donde se ha reproducido un andén ferroviario donde se exponen tres piezas de gran valor del parque móvil de Río tinto, Railway:
Locomotora a vapor nº 106, fabricada en 1907. Fue la última locomotora a vapor en funcionamiento.
Locomotora grúa de vapor nº 150, fabricada en 1930. Es única en España por sus características.
Vagón de Maharajah, fabricado en 1892 para un viaje que la reina Victoria iba a efectuar a la India. Es el vagón salón más lujoso del mundo.
Hay que recordar que este ferrocarril fue uno de los más importantes del mundo en sus características y durante su funcionamiento transportó cerca de 130 millones de toneladas de mineral entre Riotinto y Huelva.
Y después de verlo en el museo queremos montar en uno de verdad, ¿No? Lo ideal para completar la visita es seguidamente, realizar el viaje en el antiguo tren minero que realizaba el recorrido Riotinto-Huelva, que se encuentra por la carretera A-46, dirección Nerva(Sevilla).Y es que La Fundación Río Tinto ha recuperado 12 Km de la antigua línea comercial de Río tinto y ha restaurado locomotoras y vagones del parque móvil de la antigua compañía minera, para realizar viajes turísticos en los que se disfruta de paisajes impactantes acompañando el curso del Río Tinto.
El viaje en este antiguo tren minero hace las delicias de niños y mayores. Durante el trayecto, podrán disfrutar de las explicaciones sobre la historia de la zona y las características del paisaje que tan acertadamente da el guía; incluso se realiza un alto de unos 10 minutos para descender hasta la orilla del río y poder observar el color óxido de cerca.
Color óxido de las aguas del Tinto.
Los recorridos suelen salir hacia las 13H, hora bruja para los más pequeños, así que conviene llevar el puré, un sándwich o unas galletas para calmar el hambre, así como una botella de agua sobre todo si se realiza en verano.
Para más información:http://parquemineroderiotinto.com