21/06/2019

VARSOVIA A NUESTRO AIRE

A pesar de ser la capital de Polonia y una ciudad grande, a nosotros nos resultó un lugar muy accesible para llegar con la furgo, pernoctar en una calle del extrarradio y aparcar al día siguiente cerca del centro para visitarla. Recomendamos usar el entorno del zoo para aparcar la furgo, ya que los aparcamientos son muy amplios y vimos que había muchas plazas libres. Además, desde allí solo hay que cruzar el puente para llegar al casco antiguo. Como muchas otras capitales europeas Varsovia necesita de al menos 5 días para conocerla zona a zona, disfrutar de sus museos y empaparse de su ambiente callejero. Nosotros, sin embargo, decidimos dedicarle tan sólo un día y llevarnos una pequeña impresión, porque al fin y al cabo, siempre hay vuelos baratos que nos pueden llevar hasta las puertas de Varsovia, ¿no os parece?

Vista de la Plaza del Castillo desde la iglesia Santa Ana.

Antes de llegar a la ciudad habíamos estado leyendo su historia… Durante la Segunda Guerra Mundial fue ocupada y arrasada por las tropas alemanas y quedó en tal estado que parecía que ahí acabaría su recorrido como ciudad. Pero si hay un pueblo en el que se guardan las costumbres, la lengua y la memoria histórica ése es Polonia. Así que tal y como ya lo habían hecho en otras ciudades, recuperaron las piezas de debajo de los escombros y basándose en antiguas fotografías, pinturas y documentos realizaron una exhaustiva restauración hasta devolverle, sino el brillo de antaño, mucho carácter y autenticidad. Varsovia se convirtió en Patrimonio Mundial en 1980 y hoy día es toda una joya.

¿QUÉ VISITAMOS?

Nos salió un día tormentoso, así que tuvimos que luchar con el viento y la lluvia durante toda la mañana. Al atravesar el puente Slasko-Dabrowski caminando hacia la ciudad, pudímos disfrutar de las vistas del conjunto arquitectónico de Varsovia asomado al río Vístula.

Aunque era muy temprano, a causa de la tormenta y como era domingo, el Castillo Real estaba imposible de visitar, así que chubasquero al canto y a pasearse por las calles de Varsovia.

 

Stare Miasto, La Ciudad Vieja

 

Es el lugar más antiguo de la ciudad y se divide en dos focos de interés: La Plaza del Castillo y el Castillo Real por un lado; y la Plaza de la ciudad o Rynek con las encantadoras callejuelas que la envuelven, por otro.

Nos internamos por las callejuelas y caminamos atravesando la Ul. Piwna llena de tiendas de recuerdos y sobre todo joyerías que venden ambar, el oro del Báltico. Curioseamos por los escaparates , pero pasamos rápidamente para llegar a La Plaza del Mercado Viejo -Rynek Starego Miasta.

 

La entrada a la plaza está abrigada por dos edificios que en sus fachadas tienen un león cara a cara, con un relog que toca las horas, es espectacular. La Plaza es un lugar lleno de terrazas y de bares-restaurantes que se ofrecen al turista. Los coloridos edificios que la forman nos cuentan cada uno una historia diferente, pero hay que saber mirarlos y comprenderlos. En el centro dos cosas llamaron nuestra atención: por una parte, una antigua fuente a la que niños y mayores se acercaban a sacar agua la mar de entusiasmados. Por la otra, La Sirena, una gran estatua de bronce que ocupa el lugar del antiguo Ayuntamiento y está relacionada con el Vístula y su conexión con el mar Báltico.

La Sirena

 

 

Además, nos encantó el edificio nº 31, inconfundible porque luce un león y haciendo esquina alardea de un pequeño mirador de madera. No nos fuimos de la plaza sin tomarnos un café y un pedazo de pastel de queso casero “sernyk” en la Cafetería Bazyliszek, un redesayuno capricho del viaje. Salimos de la plaza por la calle Novomiesjca y llegamos a un espacio muy agradable que se abre en terraza hacia la Barbacana. Aquí está la única puerta que se conserva de la muralla medieval que rodeaba el casco antiguo. El pedazo de muralla que queda a ambos lados de la puerta puede recorrerse a pie y tiene bonitas vistas.

sernyk, Cafetería Bazyliszek, Varsovia, Polonia

pastel de queso casero “sernyk” en la Cafetería Bazyliszek.

 

Nos dirigimos después hacia La Plaza del Castillo que además de ser una belleza rebosa vida. Es un amplio espacio y centro neurálgico de la ciudad donde los lugareños se encuentran y se saludan. Nos coincidió que a las 12 en punto pudímos ver como desde el segundo piso de la torre del Castillo tocan la trompeta. A nosotros nos pilló desprevenidos, pero mirando a nuestro alrededor nos dimos cuenta de que había mucha cámara preparada.

 

Torre Santa Ana. Varsovia, Polonia

Vistas de la ciudad desde la torre Santa Ana.

La columna de Segismundo III Vasa, se levantó en honor a un rey, es el monumento más antiguo de la ciudad y el “palo” que aparece en todas las fotos. La plaza del Castillo es muy animada, pero nosotros decidimos salir del barullo y subir a la torre de la iglesia de Santa Ana . fue un pequeño reto, porque ya llevábamos gran parte de la mañana callejeando y subir sus estrechas escaleras de caracol terminó con nuestras energías, pero la recompensa mereció la pena. Desde arriba se obtienen vistas en 360º descubriendo una ciudad polifacética repleta de edificios históricos, grandes rascacielos y avenidas con estatuas de la época comunista.

 

¡BARES QUE SON LA LECHE!

Continuamos nuestro paseo por las amplias calles que se extienden al sur del centro medieval: Krakowskie Przedmiescie, “Suburbios de Cracovia”, es el paseo más popular de los habitantes de Varsovia y algo que no nos podíamos perder. Esta calle es una auténtica caja de sorpresas, está flanqueada por lujosos palacios, gigantescas estatuas y edificios de importancia como la Universidad de Varsovia. Continuamos por la calle Nowy Swiat, una animada calle comercial llena de tiendas, cafeterías y restaurantes. Y a eso vamos, porque encontramos un estupendo lugar para comer comida típica y comer como auténticos polacos. Además, los precios eran de escándalo. Hablamos de Mleczarnia Jerozolimska (Jerozolimskie 32), uno de los llamados “bar de leche” de la ciudad, algo modernizado. Este tipo de bares son antiguas y baratas casas de comida de la época comunista donde acudían a comer los obreros, hoy día trabajadores de la ciudad.

 

Mleczarnia Jerozolimska, Bar de leche, Varsovia, Polonia

Mleczarnia Jerozolimska, bar de leche

 

Hay gran cantidad de platos para escoger, sencillos pero consistentes. Nosotros elegimos sopas de primero, algo muy típico para comenzar la comida en Polonia. Probamos una sopa de tomate, otra fría de remolacha (choldnik) y un tipo minestrone. Todas naturales y riquísimas.

Para comer como un polaco …sopa de primero.

 

Tras la comida nos dirigimos hacia el Vístula donde queremos pasar parte de la tarde en el Museo de las Ciencias Copernico. Recomendamos reservarlas por internet, para cuando llegamos tenían el cartel “Sold out” colgado 🙁 Decidimos entonces dar un paseo de regreso a la furgo por el Vístula, tampoco fue mal plan, pudimos disfrutar del encanto y del romanticismo que tienen todas las ciudades atravesadas por ríos.

Muestra de arte callejero donde se denunciaba el horror del holocausto.

 

NOS HUBIERA GUSTADO…

Visitar por dentro el Castillo Real, Haber conocido otro barrio y sus monumentos comunistas más de cerca y como no, haber disfrutado de una tarde de aprendizaje con nuestro hijo en el espectacular Museo de la Ciencia de Copérnico, pero los viajes a veces son así de imprevisibles… Como ya hemos dicho al principio, Varsovia se merece mucho más tiempo del que le hemos dedicado, pero en esta ruta en furgo alrededor de Polonia preferimos dedicarlo a llegar hasta lugares menos accesibles y a los que quizá no volvamos jamás. En el tintero siempre nos quedará Varsovia.

 

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te interesará...