
Durante nuestro viaje a Liguria hemos descubierto algunas de las especialidades y delicatessen de la zona. Al final del viaje, eran tantas las cosas que habĂamos probado que decidimos que esto habĂa que contarlo. Solo vamos a adelantaros que la gastronomĂa ligur anda a caballo entre lo dulce y lo saladoâŠUmm! Y vosotros, Âżde quĂ© sois, de dulce o de saldo?
Si en algo hemos coincidido los tres, padre, madre e hijo, durante este viaje es en ese repentino gusto por tomar casi todas las tardes un cappuccino. Normalmente en casa,  el gusto por las bebidas se dividen en: Cola-cao, cortado y solo. Pero fijaros que fue llegar a Italia y pasarnos todos al Cappuccino, ese tipo de café con leche (mås leche que café) con una espuma por encima que conquista con facilidad a cualquiera, sobre todo los de Lerici.
Visitamos el mercado de Sestri Levante donde ademĂĄs de encontrar las salchichas, salamis y quesos de la regiĂłn encontramos las deseadas âalici sotto saleâ, anchoas saladas. Estas anchoas pescadas por los pescadores camogliesi de un modo rigurosamente artesanal son cuidadas atentamente durante todo el proceso de elaboraciĂłn, en el cual tras su maduraciĂłn se envasan en tarros de cristal para la venta. El resultado de esta cuidadosa elaboraciĂłn es una delicia que a los devoradores de pescado no se les puede pasar por alto.
Los desayunos en la furgo suelen ser como en casa, es decir, de cargar energĂa para toda la jornada. EN LIGURIA descubrimos el Pandolce, que como habrĂ©is adivinado por el nombre es exactamente eso, un pan dulce. Este es un tipo de bizcocho algo durillo, cargado de piñones, pasas y fruta escarchada. Nos pareciĂł ideal para untar en el cafĂ© con leche y tomar fuerzas.
Pasta fresca comprada en un pastificcio de Lerici.
¿Qué cocinamos hoy? ¥Pasta! Pero estamos en Italia, asà que esta vez vamos a darnos un capricho y comprar pasta en un pastificcio artesanal, donde la sala de fabricación de la pasta y el mostrador de venta estan separados por una escueta cortinilla. La pasta se vende a peso y podemos encontrarla de diversas formas y colores, incluso rellenas⊠¥Delicioso!
Pero no hay dos sin tres! ÂżQuĂ© salsa acompañarĂĄ a la pasta? Pues estando en Liguria y tan cerca de GĂNOVA la respuesta es: Pesto a la genovese. Es una pasta verde compuesta de aceite de oliva extravirgen, albahaca (basilicum), ajo, piñones, queso parmesano y queso pecorino. Dicen del pesto que es un descendiente directo del antiguo âMoretumâ de los romanos.ÂĄA saber!
Pesto a la Genovese, comprado en el nÂș70 de la vĂa Capellini, Porto Venere.
No podemos hablar de Liguria sin nombrar la focaccia (hogaza), una torta de harina muy cercana a la pizza, que podemos encontrar en las variedades, bianca, al queso de Recco o rellena. Eso sĂ, siempre hecha en el horno de leña.
Focaccias de tres tipos acompañando unos salmonetes.
Lafarinata es una finĂsima torta salada que se realiza a base de agua y harina de garbanzo (ceci). Nosotros pudimos probar la variante de farinata de cipolle (cebolla).Es
una alternativa a la recurrente pizza y para nosotros resultĂł un âplato salvavidasâ en esos dĂas en los que estĂĄbamos muy cansados y al regresar a la furgo no querĂamos cocinar.
Farinata a la cipolla.
La torta Pascualina, es una especialidad de Liguria y ademĂĄs tĂpica de Semana Santa, asĂ que estando en fechas nos decidimos por probar esta delicia. Se trata de una torta que se remonta al siglo XVI y en sus orĂgenes fue conocida como gattafura. Esta torta salada nos la sirvieron rellena de alcachofas y huevo cocido. ÂżRico, verdad?
Pascualina acompañada de unas patatas.
Lonja en Santa Margherita de Ligure.
Dicen que la ocasiĂłn la pintan calva, y es que no se puede pasear por los muelles de Santa Margherite de Ligure sin entrar a âpescar la cenaâ en una de sus lonjas.
En las profundidades del mar de Liguria se pescan desde principios de 1900 las apreciadas gambas rampantes o gambas rojas, que por sus caracterĂsticas cientĂficas, gastronĂłmicas y culturales son un producto tĂpico a salvaguardar. Pero, si os apetece mĂĄs una ensalada, os topareis con los Moscardini, una especie de pulpo enano que añaden cocido a la ensalada.
Y es que comprar productos frescos directamente a los productores, tratar con los lugareños y mezclarnos son algunas de las cosas que nos fascinan de los viajes en camper.
No podĂamos despedirnos sin tomarnos un rico dulce a la hora del cafĂ©. Por un lado, encontramos los tentadores baci di dama, unas riquĂsimas pastitas rellenas de avellana, de origen piamontĂ©s pero muy extendidas tambiĂ©n por la Liguria. Son para tomar de bocado, asĂ que este dulce no nos dura mucho en el armario de la furgo.
Por otra parte, un largo paseo por la VĂa Garibaldi de Camogli nos hizo caer en esta dulce y embriagadora tentaciĂłn; los camogliesi, uno dulces tĂpicos del lugar
hechos con pasta choux y rellenos de crema pastelera al ron (o mĂĄs bien de ron con algo de crema pastelera)ÂĄMamma mĂa!
Quizås con este post os haya entrado un poco de hambre, o quizå ganas de coger la furgo y visitar la Liguria, ¥quién sabe!
¿Os apetece conocer Cinque Terre en furgoneta o autocaravana? Os adelantamos que no es tarea fåcil visitar en autocaravana este pedacito de Italia, pero siguiendo nuestros consejos sabrås dónde aparcar la furgoneta, cómo visitar los pueblos mås bonitos de Cinque Terre y dónde comer al mås puro estilo de Liguria. Esta es una ruta entre La espezia y Génova. ¿Vienes a conocer este pedacito de Italia en furgoneta?
Hablar de recorrer La Liguria en furgoneta camper o autocaravana es planificar un viaje a esa encantadora zona italiana que ocupa parte del Golfo de LeĂłn, estĂĄ bañada por el dulce mar MediterrĂĄneo y alardea de una generosa gastronomĂa basada en la harina y la pasta, pero tambiĂ©n en el pescado y los productos del mar. Y como dicen los italianos, Liguria âĂš ancora piĂčâ, porque durante este breve viaje de 11 dĂas hemos podido descubrir algunos de sus secretos mejor guardadosâŠTe los contamos, pero⊠¥Chisst! ÂżNos los vas a guardar, verdad?
Puede que las Cinque Terre sean los cinco pueblos de colores mĂĄs famosos de la Liguria, pero te adelantamos que visitar los Cinque Terre en furgoneta, camper o autocaravana es bastante complicado. ÂżPorquĂ©? Esta es una zona con una orografĂa muy particular que se mantuvo aislada hasta los años sesenta y que aĂșn hoy dĂa no hace sencillo el trĂĄnsito de cualquier vehĂculo por sus caminos.
âĄBusca siempre un parking, camping o area que se situe cerca del pueblo que quieres visitar, pero a las afueras. Estos pueblos tienen siempre una terminaciĂłn en forma de embudo,. Si te metes con la furgo o autocaravana, no podrĂĄs aparcar en ellos y tendrĂĄs incluso problemas para salir de ellos.
âĄEn general los campings y areas no son baratos, pero son una buena opciĂłn en muchos casos.
âĄAtraviesa y disfruta de la carretera paisajĂstica «Via delle Cinque Terre» SP670 (Suponemos que tras nuestra visita la habrĂĄn arreglado).
âĄAprovecha a comprar productos locales, es muy comĂșn encontrar tiendas de pasta fresca o las lonjas donde poder comprar directamente el pescado fresco.
âĄReserva al menos un par de dĂas para visitar los pueblos de colores Cinque Terre. Para ello te recomendamos (a escepciĂłn de Monteroso al Mare) dejar la camper aparcada en un camping y recorrer los pueblos de colores en tren. el trayecto en tren entre ellos apenas lleva unos minutos.
âĄTe recomendamos comprar ONLINE la Cinque Terre Card, una tarjeta que puedes utilizar para el tren , el acceso a los senderos el parque (sino son de pago) y el transporte pĂșblico dentro del Parco. Nazionale delle Cinque Terre.
ÂżQUIERES ESCUCHAR EL VIAJE EN PODCAST? đ
Lerici es un pintoresco pueblo turĂstico que se asoma a la Baia dei Poeti, BahĂa de los poetas. QuĂ© nombre tan curioso, pensĂ©âŠY comenzaron a desfilar por mis pensamientos algunos poetas universales que podrĂan haber dado nombre al lugar, pero no, no acertĂ© con ninguno. Parece ser que el novelista britĂĄnico Percy Bysshe Shelley junto con Lord Byron fueron dos de los grandes que dieron este segundo nombre al golfo de la Spezia.

Shelley vivĂa en el pueblo de San Terenzo, y muriĂł cuando su barco fue alcanzado por una tormenta. AdemĂĄs, en Portovenere hay una gruta dedicada a Lord Byron, dicen que allĂ solĂa nadar.
La Piazza Garibaldi es el centro de la vida del lugar, llena de comercios y restaurantes y muy concurrida desde temprano por una gran cantidad de turistas con cĂĄmara en mano.

El paseo nos lleva por los muelles, despuĂ©s ascendemos una larga escalinata colina arriba hasta âil castelloâ, que domina desde un promontorio el horizonte MediterrĂĄneo. Es el lugar perfecto para tomar unas fotos panorĂĄmicas de la bahĂa.
Descendemos entre casitas de colores por una estrecha y empinada cuesta que nos devuelve directamente a la Piazza Garibaldi.
Coloridos callejones de Lerici.
Pero si queremos comenzar a saborear el espĂritu italiano hay que internarse en la Via Cavour.
Tiendas multiproducto, ropa tendida, abuelas sentadas en las escalinatas y un âbuon giornoâ a gritos desde cualquier esquina nos anuncia que ya estamos en Italia. Es aquĂ donde hacemos una de las cosas que nos hay que perderse del viaje, comprar pasta fresca âfatto in casaâ.
Descansamos y planificamos la siguiente etapa en el Camping Iron Gate Marina 3B, tiene descuento con tarjeta ACSI.
Vistas del camping a orillas del rĂo Magra.
La carretera que lleva hasta Tellaro queda cortada unos cientos de metros antes de llegar a su plaza y hay que desviarse por la carretera que conduce al camping Gianna, que por estas fechas (dos dĂas antes del apogeo de Semana Santa) estaba cerrado. Aparcamos a pie de carretera en lĂnea.
Coordenadas: N44Âș 3â 42.5â E9Âș 55â 44.7â
Vista panorĂĄmica de Tellaro.
Este tĂpico pueblo pesquero de la Liguria con casitas de colores colgadas del acantilado y una iglesia rosada desafiando los embates del mar se ha ganado justamente el tĂtulo de I Borghi piu belli d’ Italia âVilla mĂĄs bonita de Italiaâ. En seguida podemos darnos cuenta de que conserva el espĂritu de las Cinque Terre, pero con la calma y el sosiego que les falta a aquellas. No es tan conocido, tan mencionado ni tan fotografiado como âLos cinco».SĂ, quizĂĄ este sea el secreto mejor guardado de Liguria. No lo vayas a contar, Âżeh?
Vista de la iglesia de San Giorgio, Tellaro.
Comenzamosla visita desde un hermoso mirador al que llegamos tras caminar unos minutos. Desde allĂ tenemos unas bonitas vistas sobre los tejados de Tellaro.
Descendemos por una empinada y estrecha calle hasta llegar a la Piazza IV de Novembre, que se abre directamente al embarcadero.
Disfrutamos de preciosas vistas sobre las casitas de colores, dispuestas en terrazas y guardando celosamente el horizonte.
Pero las angostas calles de Tellaro guardan aĂșn mĂĄs secretos, nos dan pistas a cada paso, en cada esquina⊠y al revisar las fotos sacadas por el camino caemos en la cuenta: ÂżPor quĂ© aparecen pulpos dibujados, pintados esculpidos o modelados en las entradas a las casas? ÂżQuĂ© significado tiene este animal para Tellaro?
SegĂșn cuenta la leyenda un pulpo salvĂł al pueblo de ser destruĂdo por los piratas sarracenos. El pulpo alargĂł sus largos tentĂĄculos para hacer sonar las campanas de la iglesia y asĂ avisar a los habitantes. Desde entonces, el «pulpo campanero» es el sĂmbolo de Tellaro y tambiĂ©n un plato muy apreciado: âPulpo a la tellareseâ, aderezado con patatas cocidas y aceite de oliva de Tellaro.ÂĄPobre pulpo, de hĂ©roe popular a plato tĂpico!
En una rotonda prĂłxima a Portovenere grandes señales nos âinvitanâ a aparcar los vehĂculos en âIl Golfoâ un aparcamiento tambiĂ©n para campers que cuesta 18âŹ/24h.
Vistas desde el aparcamiento de Portovenere.
Nosotros que llegamos al atardecer nos acogemos al pago fraccionado y por 4⏠nos da hasta las 8h del dĂa siguiente. Perdemos el autobĂșs que pasa por delante del parking y decidimos realizar caminando el paseo de 2km que nos separa del centro.
Portovenere es quizĂĄ la villa mĂĄs completa, en cuanto a puntos de interĂ©s, que nos ofrece esta ruta de pueblos con encanto en la que sumamos kilĂłmetros y fascinaciĂłn a partes iguales. Y es que sin dejar de asomarnos a la BahĂa de los Poetas, este pueblo que gozĂł de gran apogeo turĂstico, allĂĄ por los años sesenta, hoy continĂșa manteniendo un âno sĂ© quĂ©â que embriaga al viajero y lo enamora sin remedio.
La estampa de las barquichuelas meciéndose en el pequeño puerto iluminadas por el reflejo de la Palazzata a Mare, la colorida muralla formada por unas estrechas y altas casas-torre, nos cautiva a primera vista.
Escalinatas que atraviesan la palazzata.
Piazza Giacomo Biasteri, «Martir per la libertå».
Pero si queremos descubrir el verdadero alma de esta villa debemos internarnos en el centro histĂČrico, atravesando su elegante puerta â torrey recorriendo la VĂa Capellini.
VĂa Capellini.
Esta estrecha y pintoresca calle, flanqueada por gran cantidad de casas antiguas, nos hace retroceder en el tiempo mil años. Abundan los restaurantes y las tiendas de delicatessen, pero nosotros os recomendamos hacer un alto en el nÂș70 de esta calle, en La Bottiga del Pesto.Y es que nadie puede irse de Liguria sin comprar Pesto a la Genovese, Âżno os parece?
El largo recorrido de VĂa Capellini desemboca en un promontorio rocoso donde se alza la iglesia San Pietro, precedida de una coqueta escalinata. El sol se va escondiendo y disfrutamos desde este punto de una bella puesta de sol, de esas que describirĂa algĂșn poetaâŠ
Hablando de poetas, podemos observar tambiĂ©n aquĂ la cueva de Arpaia, conocida como âcueva de Lord Byronâ,donde dicen que este acudĂa a nadar.
Vistas de la cueva de Lord Byron.
Finalmente, ascendemos una serie de escaleras bajo la queda mirada del castillo Doria, para alcanzar la iglesia de San Lorenzo, del siglo XII y muy bien conservada. Nos encantan sus suelos ajedrezadosâŠ
Muy temprano realizamos la ruta de la carretera paisajĂstica âVĂa delle Cinque Terreâ SP370, por el puro placer de contemplar las vistas de la costa y fotografiar algĂșn pueblo desde las alturas. Ya Ăbamos avisados y asi la encontramos: la carretera cortada a la altura del desvĂo hacia Vernazza; en este punto dimos la vuelta y regresamos por donde habĂamos venido.
Las Cinque Terre son esos cinco pueblos de colores colgados de los acantilados y desafiĂĄndo el mar que ya en 1997 fueron reconocidos como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Estas cinco bellezas, Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, se encuentran en un entorno privilegiado.
Vistas de la costa y las terrazas del parque natural de Cinque Terre.
Constituyen un parque Natural que es recorrido por una red de senderos muy interesante, se asoman a un ĂĄrea marina protegida y sus valores paisajĂsticos y culturales son excepcionales. Nosotros hemos conocido rincones de Italia que parecen de pelĂcula: la costa Amalfitana, los campos de la Toscana, Capri, el valle de Aosta ⊠pero cuando supimos de las Cinque Terre nos dijimos: âlas prĂłximas vacaciones nos vamos allĂâ.

La visita de estos encantadores pueblos nos llevĂł dos dĂas. Aconsejamos dejar la camper aparcada o en un camping y recorrer los pueblos en tren, ya que los trayectos entre ellos son muy breves y la orografĂa del lugar hace imposible su acceso de otro modo. AdemĂĄs comprando la Cinque Terre Card, podremos utilizar ademĂĄs del tren el acceso a los senderos(son de pago) y el transporte pĂșblico dentro del parque Natural.
Es el pueblo situado mĂĄs al norte, puerta de entrada al parque natural y el Ășnico de los cinco con un acceso aceptable para una camper de 6m como la nuestra, por eso lo visitamos con la furgoneta.
Comida de relax en el area camper de Monterosso.
Para la hora de comer entramos en el area camper de Monterosso al Mare, pero quien nos abre la barrera es un cliente. Decidimos coger sitio, acomodarnos y comer. DespuĂ©s de comer, viendo que no llegaba el encargado, llamamos al nÂș de contacto y el dueño nos dice: âme dispiace, ma Ă© tuto reservatoâ. AsĂ que recogemos todos los trastos (nunca nos habĂa pasado) y salimos de allĂ con el cĂłdigo que nos proporcionan por telĂ©fono.
AREA CAMPER DE MONTEROSSO AL MARE: Coordenadas: N44. 15499Âș E9.65932Âș
El ĂĄrea es cara, 20âŹ/24h, estĂĄ al lado de la carretera que desciende a Monterosso, no siempre pasa el bus y queda muy lejos del pueblo como para ir andando (y menos con niños).Y es que no se ven demasiadas opciones para visitar, pero por alguna extraña razĂłn, o cabezonerĂa, descendemos con la furgo yâŠÂĄBingo! encontramos sitio en un parking muy cerca del pueblo.
PARKING CERCANO A MONTEROSO AL MARE: Coordenadas: N44. 14965Âș E9.65551Âș (1âŹ/h)
VĂa principal de Monterosso.
Monterroso es el mĂĄs grande y el mejor preparado para el turismo de los cinco. Tiene un magnĂfico centro histĂłrico medieval, hay que apuntar que el pueblo ya existĂa en el siglo VII, y un precioso paseo costero. Uno de sus grandes atractivos es la estatua del Gigante realizada por un artista local y que simboliza a Neptuno. No dejeis de visitar la iglesia de los blancos y los negros.
Animado café.
Curioso entramado de casas.
Arcos, pasadizos y callejones de Monterosso.
Interior de la iglesia de los blancos y los negros.
Pernoctamos en Levanto, en el Camping Albero D’Oro. Nos pareciĂł un camping bastante caro para la temporada (dĂas previos a la Semana Santa)y con respecto a los servicios que ofrece. Sin embargo, es una buena opciĂłn para dejar la furgoneta aparcada y segura para visitar al dĂa siguiente el resto de pueblos de Cinque Terre. Su mayor ventaja; la estaciĂłn del tren a 300m.
Camping Albero D’Oro.
Salimos temprano del camping y caminamos hacia la estaciĂłn para tomar el tren que nos llevarĂĄ durante todo el dĂa de estaciĂłn en estaciĂłn visitando los pueblitos. Por el camino vemos estas bellezas y no pudimos resistirnos a una foto.
Como ya hemos comentado, ha escepciĂłn de Monterosso al Mare , el resot de pueblos de colores no pueden visitarse con la furgoneta o autocaravana
En la estaciĂłn compramos la Cinque Terre Card family. Realmente nos pareciĂł una manera muy cĂłmoda de recorrer el parque natural.
De viaje en tren.
Tras dejar atrĂĄs Monterosso, nuestra primera parada fue Vernazza. Esa mañana, al igual que nosotros,decenas de turistas descienden del tren hacia la Piazza Marconi.EstĂĄ muy animada y es curioso ver como lugareños aĂșn desayunando en alguna cafeterĂa y viajeros se mezclan al abrigo de las coloridas fachadas de la plaza. No hay como sentarse bajo el sol de marzo disfrutando de un buen cafĂ© y mirando al mar.
Vistas de Vernazza desde el embarcadero.
En una esquina de la plaza asoma la iglesia Santa Margherita dâAntiochia.Posee partes romĂĄnicas que se muestran por ejemplo en los arcos de medio punto. Las columnas sin embargo son medievales y destacan por ser de piedra negra de «Cabo Mesco». La torre del campanario pertenciĂł en el pasado al sistema de defensa de Vernazza.
Pero para obtener las vistas mĂĄs bellas hay que subir hasta el Castillo de los Doria (entrada 1â5âŹ). Conserva una torre cilĂndrica que se alza sobre una base cuadrangular y estĂĄ
rodeada de una hermosa terraza con vistas espectaculares sobre Vernazza, la costa y el Belforte.
Torre del castillo de Vernazza.
Vista de los tejados de Vernazza, el Belforte y la costa.
Vista sobre la piazza Marconi y la iglesia de Sta Margherita d’ Antiochia.
Tomamos de nuevo el tren y descendemos en Corniglia, quizĂĄ el pueblo mĂĄs insĂpido de las Cinque Terre, que encaramado a un gran risco parece escapar del mar.
El tren nos deja en la parte baja del pueblo y para subir hay que ascender por la âLavardinaâ; los 377 escalones que comunican la estaciĂłn con el pueblo. Hacemos pues uso de nuevo de la Cinque Terre Card y tomamos el microbus de lĂnea que nos lleva hasta arriba.
Gente subiendo por la «Lavardina».
Enseguida comprobamos que todas las estrechas callejuelas del casco de Corniglia conducen hacia el mar, pero elegimos el Largo Taragio, el cual recorremos hasta desembocar en una
hermosa terraza que hace las veces de mirador.
Tienda de souvenirs en el Largo Taragio.
Punto final del Largo Taragio.
Disfrutar de las vistas, relajarse bajo el sol y soñar un poco, este es nuestro momentoâŠ
Vistas desde Corniglia.
âPrĂłxima estaciĂłn Manarolaâ. Atravesamos las callejuelas del pueblo inmersos, esta vez sĂ, en un gran enjambre de turistas y descendemos hasta el puerto para luego subir a lo alto de la colina, donde se encuentra el cementerio.Lo hacemos por dos razones: Su cementerio guarda enterramientos a la antigua usanza y desde allĂ hay unas preciosas vistas.
En nuestra opiniĂłn, Manarola es el mĂĄs bonito de los cinco. El pueblo se levanta sobre un acantilado de roca oscura con un gran conjunto de casitas de colores apretujadas las unas contra las otras, como si libraran una eterna batalla por permanecer colgados allĂ. Este tipo de construcciĂłn de casas-torre solĂan realizarse a principios de la Edad Media para defenderse de los ataques turcos y de los piratas que navegaban por las aguas del MediterrĂĄneo. Nos encantĂł, que mĂĄs se puede decir de un pueblo que parece pintado en una postal.

Pero lo mĂĄs increible de Manarola es que observando con atenciĂłn se puede ver que el pueblo no tiene embarcadero, por lo que las barcas deben izarse a mano, con ayuda de cuerdas, hasta una terraza superior.
El sendero costero que parte del pueblo, unos metros por debajo del cementerio, nos conduce hasta Punta Bonfiglio, un hermoso y coqueto mirador desde donde también las vistas son espectaculares.
Bancos en Punta Bonfiglio.
EstĂĄbamos deseando realizar el archiconocido paseo costero de apenas 20 minutos que separa Manarola de Riomaggiore: âLa vĂa del amoreâ. Sin embargo, desde 2013 permanece cerrada por desprendimientos. Y ÂżQuĂ© tiene de especial este famoso camino? Pues que fue excavado en la roca con pico y pala entre 1920 y 1930 por los obreros que trabajaban en las obras del ferrocarril que unĂa GĂ©nova con la Spezia, y posteriormente, fue el lugar al que acudĂan las parejas de enamorados para pasearse, de ahĂ el nombre.
Camino hacia la «VĂa del Amore».
Este es el cierre que encontramos en la «VĂa del Amore».
Tomamos el tren de nuevo con un regusto a frustraciĂłn por no haber podido ir caminando, pero el trayecto apenas dura 2 minutos hasta Riomaggiore, asĂ que pronto nos abandona esa sensaciĂłn.
VĂa del tren al borde del mar, Manarola.
El ascensor que desciende hasta el pueblo no funciona, por lo que bajamos a pie hasta la Piazza del Vignaiolo, una lugar lleno de barquichuelas apiladas y lugareños enfrascados en plena conversación.
Dejamos atrĂĄs las Cinque Terre con un pequeño empacho de casitas de colores, lo tenemos que confesar, y nos dirigimos a visitar el golfo de Tigullio, donde pasaremos los dos prĂłximos dĂas. Tomamos como campamento base el camping Fossa Lupara en Sestri Levante, un agradable camping con correctos servicios (aceptan la tarjeta ACSI)donde pasamos un par de dĂas bastante tranquilos.
Comienza el dĂa y planificamos dejar la furgo aparcada en el camping, tomar un bus hasta la estaciĂłn del tren en Sestri Levante, a 2km del camping, y despuĂ©s el tren hasta Rapallo o Santa Margherita de Ligure. Bueno este plan a priori nos parece genial: no movemos la furgo y tomamos el transporte pĂșblico. Pero enserguida nos damos cuenta de que no es lo ideal. Para empezar salimos del camping y nos cobran 3⏠por barba por el autobĂșs que nos lleva hasta la estaciĂłn, donde hay que sumarle otro tanto de tren.
En la bahĂa de Santa Margherita de Ligure.
Santa Margherita ofrece la estampa de algo que fue y ya no es. Se nota el turismo ajado de dĂ©cadas pasadas, cuando la burguesĂa milanesa paseaba por sus aceras.
Vista de los muelles de Santa Margherita.
Pero no queda de aquello nada mĂĄs que alguna que otra calle con encanto propio, como la VĂa dellâ Arco y el agradable paseo por el puerto lleno de cafĂ©s. Los edificios son un quiero y no puedo de esos con falsas cornisas y colores un tanto deslavados, aunque finalmente, hay que decir que en su conjunto guardan cierto encanto.
La verdad es que sĂ que hay algo que no debemos perdernos de hacer en Santa Margherita: comprar pescado directamente a los pescadores en las lonjas. Vimos descargar el pescado delante de nuestras narices y, tal como los ratones siguen el olor del queso (imaginadlo en plan dibujos animados) nosotros seguimos a las carretillas que cruzaron la carretera para llegar desde el muelle hasta las lonjas. AllĂ nos metemos con intenciĂłn de llevarnos la cena a la furgo.
La lonja en plena actividad.
Aunque las âGambas Rojasâ son uno de los productos tĂpicos del mar de Liguria, se pescan desde 1900 y es el producto local por excelencia, nos fijamos en «Los Moscardini», un tipo de pulpo enano que usan para las ensaladas, y finalmente,no sabemos muy bien porquĂ©, nos decidimos por unos salmonetes que nos dicen⊠âcĂłmemeâ.

Parking para autocaravanas, de pago junto al estadio.
Nosotros aparcamos en la vĂa de debajo que se ve en la foto. Es una vĂa cortada y el aparcamiento es gratuito. COORDENADAS: N44. 33627Âș E 9.19564Âș
Tenemos la parada del bus muy cerca del estadio, asĂ que decidimos tomar el bus hasta el centro y desde allĂ hasta Portofino. Es entonces cuando nos enteramos por boca de dos viejecitas que los billetes de bus si se compran en el kiosco salen a mitad de precio. ÂĄPorca miseria! Buscamos el kiosco compramos los billetes y nos montamos en el bus. En el centro de Santa Margherite cambiamos de bus, pero el billete nos sirve para una hora y media, asĂ que no hay que gastar mĂĄs.
El trayecto hasta Portofino es de pelĂcula. Un minibus, algo mĂĄs grande que nuestra furgo, lleno como una lata de sardinas, recorrĂa a toda velocidad el estrechĂsimo carril por el que ademĂĄs
podĂamos encontrarnos un vehĂculo de frente⊠¥Ni se os ocurra aventuraros por esas carreteras con vuestras campers!

Este pequeño pueblo pesquero tan querido por alemanes, britĂĄnicos y norteamericanos es desde mediados del siglo XIX uno de los destinos turĂsticos mĂĄs exclusivos del mundo; y es que, muchos de sus bellos rincones estĂĄn impregnados de ese glamour que atrapa al viajero y lo conquista sin remedio.

Para disfrutar de Portofino no hay como pasearse y observar la vida que se desarrolla en la âCalata Marconiâ y el muelle, donde conviven gran cantidad de barcas de pesca y algĂșn que otro gran yate de lujo.


AdemĂĄs, a sus muelles se asoman una gran cantidad de tiendas y restaurantes, todo muy chic. Pero por lo que nos vemos realmente deslumbrados es por el colorido reflejo de la Palazzata en el agua y la gran animaciĂłn que se respira en la Piazza Martiri Olivetta.

Vistas de la Piazza Martiri Olivetta

Tiene una curiosa mezcla de lugareños y turistas, todos sentados en las terrazas al sol, un encanto que hace que nos dejemos arrastrar y acabames comiendo en la Pizzeria El Portico, donde degustamos algunas especialidades locales, como pez espada marinado.

Tras la comida damos un paseo a lo largo de los muelles y despuĂ©s ascendemos por un precioso sendero que nos lleva hasta el Castillo Bronw (5âŹ/adultos y niños gratis).

Vistas del promontorio sobre el que se alza el Castillo Brown.

El castillo fortaleza de Portofino (siglo XVI) es hoy un elegante edificio del cual no quedan sino pequeños detalles de lo que fue. El interior apenas conserva una preciosa estufa y los enrejados y azulejados de la época.

Interiores del Castillo Brown.
Pero su mayor encanto es la terraza, rodeada de un hermoso jardĂn mediterrĂĄneo desde el que se obtiene la vista mĂĄs bella de Portofino y la costa.

Terraza del Castillo Brown.
Tras haber pasado un par de dĂas en el camping nos despedimos y nos ponemos de nuevo en ruta. Pero no queremos irnos de Sestri sin visitar el pueblo. El encargado del camping nos insistiĂł mucho en que era bello, y nosotros nos dejamos aconsejar.
Sestri levante nos sorprende gratamente. Encontramos un lugar lleno de vida, comercios, restaurantes…

Es sĂĄbado y nos sumergimos de lleno en el mercado semanal: ropa a precios interesantes, artesanĂa, productos localesâŠAdemĂĄs, el tiempo casi veraniego hace que la escasa franja de arena que bordea la Baia del Silenzio se encuentre completamente abarrotada de gente tomando el sol.


Realmente hubiera sido una pena que nos hubiéramos ido sin verlo⊠Y sin haber disfrutado de sus geniales gelati artesanali.

Por la tarde visitamos Camogli un encantador pueblo pesquero que aunque en un principio no formaba parte de nuestra lista de visitas, lo descubrimos por casulidad y lo incluimos disfrutando de esa libertad que te da viajar en camper y administrarte el tiempo y las visitas. Vamos un âyo me lo giso, yo me lo comoâ al estilo viajero.
Tras comprobar que el parking de autocaravanas mĂĄs cercano, situado en Rocco, estĂĄ a tope, decidimos aparcar en Recco, a 2km de Camogli, y tomar un autobĂșs
Realmente este pueblo de pescadores es la perla del Golfo Tigullio. Se asoma al mar en el extremo lĂmite del Golfo Paradiso y es de una gran tradiciĂłn marinera. Cuando los hombres salĂan a navegar con los veleros, las mujeres administraban el patrimonio familiar y cuidaban de los hijos. Los colores de los hermosos y altos edificios de esta aldea de pescadores, âCa de MuggĂ©â, casa de las esposas, se refleja en las aguas del puerto que estĂĄ cercado en parte por pasadizos y galerias formadas por arcos medievales.

En su pintoresco puerto atracan los gozzi, barcos o buques pesqueros, tradiciĂłn que continĂșa gracias a la cooperativa de pescadores.


En un extremo del puerto, semioculto por la belleza de las casas, se encuentra el Castillo Dragonara (Siglo XII), un antiguo fuerte sarraceno que conserva un gran torreĂłn cuadrado.
Pasearse por la VĂa Garibaldi llena de cafĂ©s y pastelerĂas es toda una tentaciĂłn y claro, si sois golosos como nosotros caerĂ©is.

CaerĂ©is y comprarĂ©is los exquisitos Camogliesi, uno dulces tĂpicos del lugar hechos con pasta choux y rellenos de crema pastelera al ron…pero con mucho ron, Âżeh?

Estad vigilantes porque solo pasan tres autobuses al dĂa, no vaya a ser que los perdĂĄis. Nosotros regresamos a Recco andando, podeis imaginaros el
porqué, ¿verdad?
Pernoctamos en el parking para autocaravanas de Rocco, que por la noche se habĂa desocupado.
Coordenadas: N44Âș 19â 58.08â E9Âș 9â 55.76â

Esta es la Ășltima parada de nuestro viaje por Liguria. Es una ciudad que ya conocĂamos, pero tenĂamos un recuerdo bastante negativo de ella. Bueno, se puede decir que nos hemos reconciliado con ella por completo.
Visitamos GĂ©nova en un par de dĂas y nos enfrentamos a muchos interrogantes: ÂżDĂłnde aparcamos la camper? ÂżCuĂĄles son las visitas imprescindibles para dos dĂas? ÂżQuĂ© hacemos con el niño para que no se aburra? ÂżDĂłnde comemos sin romper el presupuesto de viaje?…Si os apetece terminar este viaje y descubrir GĂ©nova en 2 dĂas PINCHAD AQUĂ.
INFORMACIĂN DE VIAJE:
http://www.visitgenoa.it/es/homepage
QuĂ© no hay que dejar pasar en una visita de dos dĂas a GĂ©nova? ÂżDonde aparcamos la camper? ÂżQuĂ© lugar elegimos para pernoctar? ÂżDĂłnde comemos? ÂżY los niños, quĂ© hacemos para que no se aburran?
A estas y muchas preguntas mås respondemos en esta visita relåmpago a Génova. ¥Andiamo!<
Genova es una ciudad que ya conocĂamos de otros viajes a Italia, pero nuestro recuerdo era de una ciudad gris, con poca vida y bastante desgarbada⊠¥Nada mĂĄs lejos! Esta vez nos ha sorprendido y…quĂ© quereis que os diga, incluso nos ha conquistado.
Hilera de casas entre la zona histĂłrica y el puerto.
Para nuestra visita relåmpago a Génova, planificamos el siguiente recorrido que nos descubrirå los puntos mås interesantes de la ciudad.
A pesar de su nombre âPuerto antiguoâ es una zona bastante nueva, remodelada en 1992, y ademĂĄs uno de los lugares mĂĄs turĂsticos de la ciudad. En este encantador paseo alrededor de los muelles, encontraremos varias atracciones, todas situadas a corta distancia entre sĂ, que no podemos obviar: Il Bigo, La Piazza delle Feste(pista de patinaje sobre hielo),la Biosfera, el acuĂĄrium y el Palacio San Giorgio.
Es un ascensor panorĂĄmico construido por el mismo arquitecto que remodelĂł el puerto, Renzo Piano. Su estructura simula las grĂșas del puerto y resultando un objeto muy curioso y a la vez integrado en el paisaje del lugar. Se eleva a 40m de altura y ofrece un panorama de 360Âș que nos alza sobre el puerto y la ciudad.
Esta gran plataforma que queda sostenida por la estructura del Bigo, soporta una pista de patinaje sobre hielo cubierta por una carpa.
La llamativa y elegante bola de cristal gigante situada muy prĂłxima al acuĂĄrium reproduce un ecosistema tropical con animales y plantas de zonas templadas.La verdad es que tiene mĂĄs encanto su exterior que lo que exhibe en su interior.
Es el segundo acuĂĄrium mĂĄs grande de Europa, exhibe mĂĄs de 10.000 especies de animales marinos y, en nuestra opiniĂłn, nadie deberĂa irse de GĂ©nova sin visitarlo.
Nos gustaron, especialmente: las piscinas de los delfines y los pingĂŒinos, las piscinas tĂĄctiles, donde niños (y no tan niños) podĂan tocar los peces con las manos y el juego de simulaciĂłn y creaciĂłn por ordenador de una pecera virtual.
Actividades lĂșdicas.
Suele haber largas colas en dĂas festivos y fines de semana, asĂ que conviene comprar las entradas por internet o acudir
entre semana
Galeón de los piratas atracado en el puerto de Génova.
Antes de abandonar el puerto no pasarĂĄ desapercibido, puesto que es uno de los edificios histĂłricos mĂĄs conocidos de la ciudad. Construido en 1260 a lo largo de la historia ha desempeñado varias funciones entre ellas la de palacio del ciudadano, cĂĄrcel y banco. Hoy dĂa alberga las oficinas de la Autoridad portuaria de GĂ©nova.
LeĂłn y portada de la iglesia de San Lorenzo.
El centro de GĂ©nova estĂĄ plagado de mansiones y palazzos, de hermosas plazas donde sentarse al sol y de estrechos y lĂșgubres callejones en los que nos gustarĂa perdernosâŠde dĂa (de noche mejor no).
Nada mĂĄs internarnos en esta parte de GĂ©nova nos ocurre otra de esas anĂ©cdotas que han hecho tan especial este viaje. Al atravesar la Piazza de Marini nos quedamos embelesados ante el portĂłn que guarda el Palazzo de Marini Croce, y tras sacar una foto, con ese espĂritu poco conformista que me acompaña allĂĄ donde vaya, me acerco y pego un tirĂłn de la puerta para probar a ver si abreâŠen ese momento se acerca un hombre con las llaves en la mano y nos invita a pasar dentro. Sorprendidos y emocionados pasamos sin dudarlo porque…ÂżCuĂĄntas veces le abren las puertas de un palazzo a una en su vida?
Puerta y VestĂbulo del Palazzo de Marini.
SegĂșn nos contĂł el amable propietario que nos permitiĂł pasar, el edificio fue bombardeado en la 2ÂȘ Guerra Mundial por los ingleses. AdemĂĄs,originalmente tres edificios formaban el conjunto que hoy se une en un solo vecindario y la fuente que hoy preside la elegante entrada se encontraba en la calle.
VestĂbulo y fuente del Palazzo de Marini.
Tras este âsubidĂłnâ nuestros pasos nos llevan hasta la VĂa San Lorenzo, una animada calle con mucho encanto y mucha vida.
En seguida encontramos  una parada obligada: La iglesia San Lorenzo, que ademĂĄs este dĂa recibĂa una visita especial; y es que parece que en este viaje nos cuesta que los acontecimientos se sucedan sin sorpresas.
La autoridad episcopal rodeada de devotos.
Aquello parecĂa la «Verbena de la Paloma», entre los policĂas de seguridad apostados en las entradas con el pinganillo non stop, los turistas revoloteando por todas partes pasĂĄndose de curiosos y los devotos que se pegaban por besar el anillo del obispo⊠No estaba yo muy segura de que aquello acabarĂa bien…Demasiada gente para mi gusto, asĂ que nuestra visita a San Lorenzo fue breve.
Para nuestro hijo, Eneko, lo importante era el leĂłn que guarda la escalinata. Foto obligada.
Interiores de San Lorenzo.
San Lorenzo comenzĂł a construirse en el siglo XII y aunque es de estilo gĂłtico se levanta sobre una planta romĂĄnica. Es Patrimonio de la Humanidad y estĂĄ incluida en el âSistema de los Palazzi dei Rolliâ de GĂ©nova.
Pronto nuestros pasos nos llevan hasta una gran plaza, la Piazza de Ferrary. Nos impresionĂł su amplitud, la fuente y la cantidad de hermosos edificios que la rodean, sobre todo el Palazzo Ducale.
Piazza Ferrary.
Este edificio es el sĂmbolo y corazĂłn cultural de la ciudad. Fue construido en el siglo XIII y reconstruido en el XVIII tras un incendio y hoy dĂa acoge grandes eventos y exposiciones.
Vista de la fachada del Palazzo Ducale.
Muy cerca de esta plaza se encuentra la de San Matteo, escondida, como en un agujero, tiene un encanto especial.
Fachadas de los edificios de la plaza San Matteo.
En la Via Garibaldi , antigua Estrada Nuova, se encuentran concentrados algunos de los mĂĄs bellos palacios que guarda la ciudad, los llamados âdei Rolliâ (de los rollos), nombre que hace referencia a los pergaminos en los que estos palacios nobiliarios se incribĂan por categorĂas y nivel de esplendor.
VĂa Garibaldi.
Estas flamantes mansiones, donde Cenicienta no sabrĂa en cual buscar al prĂncipe, fueron construidas por la Nobleza del siglo XVI y XVII, cuando la ciudad gozaba de una gran expansiĂłn comercial. Eran puestas a disposiciĂłn de la RepĂșblica para acoger a grandes personalidades como altos dignatarios y reyes. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 2006 y hoy dĂa este conjunto de palacios son la sede de museos, bancos e incluso residencias particulares.
Final de la VĂa Garibaldi, con el Palazzo Rosso y Palazzo Bianco.
Palazzo Luca Grimaldi- Palazzo Bianco.
Aunque las guĂas y tripticos turĂsticos destancan el Palazzo Rosso, Bianco y Tursi, todos museos y con nombres que mencionan sus colores, a nosotros hubo otros que nos impresionaron mucho mĂĄs.
Techo decorado con estucos de hombres a la entrada del Palazzo Nicolosio Lomellini.
Fachada y patio interior del Palazzo Nicolosio Lomellini
DespuĂ©s de este empacho de palacios, pero con la tripa muy vacĂa, decidimos que es hora de comer y nos internamos en un laberĂntico entramado de âCaruggiâ: esos callejones oscuros, estrechos y altos donde los olores se mezclan sin orden ni control. ÂĄBuscamos restaurante!
Algunos de los «carrugis» con mås caråcter de Génova.
Vamos a dar con «La Tana del Gusto», una pizzerĂa- restaurante tĂpica donde tomamos una torta Pascualina,especie de Quiche con huevo y alcachofas, un risotto  con puerros y bacon y de postre la famosa affocata, (helado ahogado en cafĂ©). Bueno los que nos soleis leer ya sabeis de nuesto gusto por la gastronomĂa, asĂ que en GĂ©nova no podĂa faltar.
Pero nos queda la tarde por disfrutar, y âŠcuentan las largas lenguas que los genoveses tienen un vicio; comprar un gelato artisanale y pasearse por el Corso Italia, el paseo marĂtimo de 5km que separa GĂ©nova de Boccadasse.Y si los genoveses lo hacen, Âżpor quĂ© no nosotros?
Tramo del paseo marĂtimo Corso Italia, prĂłximo a Boccadasse.
Es una evocaciĂłn a las Cinque Terre, pero sin salir de GĂ©nova. Y es que este hermoso y tĂpico barrio marinero conserva las casas de colores, que colgadas de la costa desafĂan rebeldes al mar. Desde el mirador se baja por una âCreuzaâ, tĂpica cuesta empedrada (VĂa Aurelia, la cual nos lleva directamente hasta la playa. PodrĂamos habernos tomado otro helado, un vino o habernos quedado a cenar en alguno de sus restaurantes especializados en pescado; pero nos conformamos con contemplar los âgozziâ, embarcaciones tĂpicas de la zona, meciĂ©ndose en el regazo del mar.
INFORMACIĂN DE VIAJE:
Para aparcar en GĂ©nova hacemos nuestras cĂĄbalas y finalmente, aprovechando que esos dĂas es festivo, domingo y lunes de Pascua(y por tanto gratuito), decidimos aparcar la furgoneta(6m) en un aparcamiento en lĂnea a pie de carretera, a unos 800m del centro histĂłrico de la ciudad, a pocos metros del ĂĄrea de Autocaravana Marina Park
Coordenadas: N44. 40083  E8.93241 (Corso Aurelia Saffi, Génova).
Para pernoctar nos las arreglamos en un aparcamiento cercano a Boccadasse. ideal para visitar este barrio de pescadores. Se puede pernoctar, aunque es algo ruidoso sirve para un par de noches. De pago 2âŹ/h o 5âŹ/el dĂa. Los festivos es gratuito.
Coordenadas:N 44.39162Âș E 8.96762Âș
DirecciĂłn: Corso Italia
Otra opciĂłn de pernocta y aparcamiento cerca del centro histĂłrico es el ĂĄrea de autocaravana privada Marina Park(30âŹ/24h)
Area de autocaravana privada Marina Park.
INFORMACIĂN TURĂSTICA: http://www.visitgenoa.it/es/homepage