23/08/2016

CAMINO AL FARO DE LA PLATA

Faro de la Plata
El faro de La Plata es un lugar singular, un faro encendido en un castillo. Pero no, no os hablo de él solo por eso, es la luz que alumbra a los barcos de la villa de Pasaia y, además, el lugar de donde vengo. ¿Me acompañais?

Si aparcamos la furgo en el muelle de Pasaia San Pedro deberemos dirigirnos hacia el faro por el breve camino de unos 2km que asciende suavemente. De niña subía corriendo y jugando a ser exploradora, Se ve que entonces ya jugando era algo alternativa…Y jugaba y me lo creía, porque por este camino que es parte del Camino de Santiago por la costa, pasaban y me saludaban personas de todo tipo, personas de aquí y de allá.

Faro de la Plata, camino

En breve alcanzamos un hermoso mirador, desde donde observamos una impresionante entrada de puerto natural, el puerto de Pasaia.

Faro de la Plata , boca del puerto de Pasaia

Y ahí está la gran olvidada, Pasaia Donibane (Pasajes San Juan).

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Muchos son aún los turistas que cegados por el resplandor de la Bella Easo dejan atrás esta visita. Una villa marinera, de esas que respira salitre, donde las casas se diría que flotan formando una auténtica barrera entre la tierra y el mar. Casas de balleneros y también de habitantes ilustres, como Victor Hugo. Allí los remos mandan y el color rosa de su equipo de traineras asoma en cada ventana. ¿Y los restaurantes? Algo insólito a lo que ya estamos acostumbrados: hacen emerger las redes desde la mar hasta sus propias cocinas.

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¿No os ha entrado un poco de hambre? Pues siguiendo el camino, unos metros más adelante, encontraremos una hermosa terraza mirando al mar. En esas mesas nos parábamos a almorzar en las excursiones del colegio, cada uno ataviado con su mochila, su gorra y sus zapatillas de andar.

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Seguimos ascendiendo, ya se ve el faro. Parece un castillo, un lugar encantado. Nos asomamos a su gran mirador y los acantilados del monte Jaizkibel nos hacen un guiño.

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Mientas tanto, nos acompañan los graznidos huecos de la gran colonia de gaviotas reidoras que puebla el peñón. “¡Fuera! ¡Fuera!” Parecen gritarnos. Podríamos continuar por un estrecho camino que nos lleva hasta La Fuente del Inglés, “el agua milagrosa” de la que los peregrinos suelen beber; y siguiendo el sendero, siempre por la costa, llegaríamos hasta Donostia. Pero ese es otro camino. ¿Volvemos?

 

INFORMACIÓN DE VIAJE:

Area de pernocta para autocaravana más cercana:

http://www.areasac.es/areas/gipuzkoa/errenteria_1987_1_ap.html

http://www.naiz.eus/es/especiales/bizigogoz/noticia/20130515/faro-de-la-plata

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