3/05/2015

SAINT EMILION: CANELÉ VERSUS MACARON

Recien llegados de Saint Emilion y con un empacho “visual” de tanto vino y tanta botella, hemos preferido escribir una crónica sobre los dos grandes dulces que circulan en sus patisseries y restaurants como símbolo y estandarte de esta villa que tantos encantos  culturales, paisajísticos, pero también gastronómicos exhibe. Nos referimos al canelé y al macaron.¿Os apetece?

El primero es un pastelito con forma cilíndrica de corteza tostada y estriada especialidad original de Burdeos.

Básicamente es una pasta blanda y tierna en su interior, perfumada con ron y vainilla, pero recubierta de una corteza más dura y oscura a causa del caramelizado. La pasta se elabora con harina, leche, huevos, mantequilla, vainilla, ron y azúcar de caña que una vez preparada, se vierte en unos moldes especiales, tradicionalmente de cobre , que además pueden ser adquiridos en algunas tiendas en las que propiamente venden estos dulces. Los moldes son untados con mantequilla, se ponen a cocer en un horno muy caliente durante diez minutos y después en otro a menos temperatura durante 40 minutos. Nosotros lo pudimos degustar con una estupenda taza de café en nuestra camper, lo cual le va genial teniendo en cuenta que el pastelito ya tiene suficiente azúcar, y aunque hay quien lo propone, nosotros no lo tomaríamos con un vino dulce. Recomendamos comprarlo en una pastelería de la cadena Lemoine; venden con diferencia unos de los canelé más exquisitos que hemos probado.

El segundo es un dulce especialidad de la propia villa de Saint Emilion. ¿Y quien o mejor dicho quienes son las responsables de tal exquisitez? La historia siempre se repite; Las monjitas de Sain Emilion. Su receta que data de 1620 pertenece en sus orígenes a las religiosas del convento de Las Ursulinas de Saint Emilion. El dulce posee una textura blanda y delicada de sabor a almendra. Es artesanal, originalmente sin colorantes ni conservantes  y compuesto de  almendras, clara de huevos y azúcar. Es ideal para acompañar un té, café o un chocolate caliente.

Hoy día, sin embargo, podemos encontrar decenas de variedades de este postre en versión multicolor, dependiendo de si está hecho con pistachos, frambuesa o incluso limón.

Nosotros nos inclinamos por probar los originales, de almendra, y los compramos en el convento de Les Cordeliers, aunque su producción la ostenta Nadia Fermmigier, sucesora de Madame Blanchez. Y es que la receta, después de las monjas Ursulinas pasó a manos de algunas familias de Saint Emilion que la han conservado y desarrollado hasta nuestros días.

Ambos dulces son exquisitos, pero si nos preguntaran con cual nos quedaríamos, sin duda elegiríamos de nuevo Le Canelé. Pero bueno, sobre gustos no hay nada escrito…Y no vamos a empezar nosotros ahora a hacerlo.

INFORMACIÓN:

Le Macaron de Saint Emilion

Le Canelé

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