7/10/2015

LE PALAIS IDEAL DE FERDINAND CHEVAL

Le Palais Idèal ha inspirado a artistas durante más de un siglo. Independiente de toda corriente artística, fue construido sin ninguna regla arquitectónica y aun así, admirado por los surrealistas, llegando a ser reconocido como una obra de arte bruto. Además, fue declarado Monumento Histórico en 1969 ¿Qué más se le puede pedir a esta obra de arte naïf?

Fundido en las callejuelas de Hauterives (Francia) se alza orgullosa la obra de Ferdinand Cheval, Le Palais Idèal. ¿Pero, quién era Ferdinand Cheval? Popularmente fue conocido como “le facteur Cheval”,pues desempeñaba el oficio de cartero. Fue tachado por sus paisanos como hombre de “pocas luces”, y quizá, quien sabe si fue por eso, llevó una vida solitaria y creó un mundo fantástico que fue plasmando a lo largo de décadas en la construcción del palacio.

Talla en madera dedicada a la memoria de Ferdinand Cheval. Area de recreo de Hauterives.

LOS COMIENZOS

Ferdinand era cartero de la villa de Hautérives y todos los días, lloviera o luciera el sol, realizaba la misma ruta a pie. Un buen día recogió una piedra de forma singular. Fue  la inspiración inicial para el proyecto del palacio. Desde entonces, entre entrega y entrega, recogía piedras que al principio guardaba en los bolsillos, más tarde en una cesta y al final, en una carretilla.

LA VIDA PIEDRA A PIEDRA

Este palacio, ideal según Cheval, fue una obra titánica. Comenzó a construirlo en 1879, pasó dos décadas para levantar los muros exteriores y otros trece años más para terminarlo. Todo realizado a mano y por un solo hombre, el cartero de Hautèrives.

Ferdinand quería ser enterrado allí, con su obra, su sueño, en su mundo de fantasía; pero las autoridades le denegaron el permiso. Es por eso que entonces, a la edad de 78 años, adquirió un terreno en el cementerio y trabajó durante 8 años más para construir su propio mausoleo. Finalizó la obra y 20 meses después falleció, en 1924. ¿Irónico, verdad?

IMAGINACIÓN AL PODER

Ferdinand nunca salió de su pueblo, tan solo los km que debía recorrer para hacer el reparto diario. Entonces, ¿de dónde sacaba las ideas para plasmar en su exótica obra? Sencillamente, debemos suponer que se inspiraba en las imágenes de las postales y revistas que repartía.

Los tres gigantes: César, Vercingétorix y Archimède.

Los muros exteriores son un potpurrí de diversos estilos arquitectónicos y los materiales utilizados fueron piedras de forma curiosa, fósiles y arena amalgamados con cemento. Los pasillos interiores del edificio están adornados con esculturas, relieves y grabados de poemas y frases del propio Ferdinand.

Palmera realizada con caracolas y conchas.

Galería .

Relieve de un oso dentro de la galería.

Relieve de un elefante dentro de la galería.

Fachada oeste.

Gárgola.

En la actualidad el palacio pertenece a la villa de Hautèrive y de vez en cuando lo utilizan como escenario para veladas musicales y durante el verano se organizan espectáculos de luz y sonido en honor a su autor.

Nido de pelícanos.

Chimeneas de oriente.

No creo que la visita a este palacio, ideal o no, deje indiferente a nadie. Es toda una experiencia sumergirse en este edificio de sueños y formas que nos lleva de viaje con la mente y el espíritu a lugares extraños. Leer de tanto en tanto algún poema o frase aleccionadora de Ferdinand, o sucumbir ante los tres gigantes hacen de esta una visita tentadora.

INFORMACIÓN DE VIAJE:
http://www.facteurcheval.com/

camping Château

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