22/07/2019

LA BAJA SILESIA, EL SECRETO MEJOR GUARDADO

La Baja Silesia es nuestra última parada antes de despedirnos de Polonia en este gran viaje y, aunque ya no disponemos de todo el tiempo del mundo para pararnos en demasiados detalles, descubrimos lugares encantadores, como su capital Wroklaw, donde nos tropezámos a cada paso con algún enanito. El Parque Nacional Gory Stolowe, es una auténtica belleza, con un pie en Polonia y otro en Chequia; no faltarán hermosas construcciones de castillos con historias muy diferentes… Son lugares menos conocidos por los turistas, aunque plagados de polacos que visitan y disfrutan de su país como nadie. Vámonos a conocer el secreto mejor guardado de Polonia: la Baja Silesia.

 

WROKLAW

Wrokla, Baja Silesia, Polonia

Fuente y edificios en la plaza principal

Wroklaw, la capital de la Baja Silesia, es conocida como “la pequeña Cracovia”, aunque a nosotros nos parece que tiene un carácter bien diferenciado, carisma de sobra y mucha personalidad como para gastar ese sobrenombre. Además, goza de un vivo movimiento estudiantil y artístico, motivo por el cual Wroklaw fue elegida en 2016 Capital Europea de la Cultura, junto a Donostia, nuestra ciudad natal. Ya eran razones suficiente para que la visita se nos presentara espectante. Como otras muchas veces, pasear nos pareció la mejor manera de conocer la ciudad. ¿Qué visitamos?

el Casco antiguo, que incluye La Plaza Mayor o Rynek tiene algunos de los edificios más interesantes de la ciudad, como el antiguo ayuntamiento. El Stary Ratusz  necesitó de casi dos siglos para completarse. Es un edificio gótico que recuerda a los edifios clásicos alemanes y no es de extrañar puesto que la ciudad fue gobernada por los Habsburgo.

Stary Ratusz, Baja Silesia, Polonia

Stary Ratusz

 

La ciudad cuenta con dos rutas turísticas muy curiosas, la ruta de las fuentes; a nosotros la que más nos gustó fue la de la Plaza Mayor; y la ruta de los enanitos, que incluso puede llevarse a modo de APP en el movil. Aunque si eres como nosotros, quizá prefieras las sorpresas de encontrártelos a la vuelta de cada esquina. Pero no os confundais, estos enanitos poco tienen que ver con los cuentos infantiles… En realidad, estos enanos de jardín surgieron durante la década de los 80 como expresión del movimiento opositor al régimen comunista Alternativa Naranja, donde se pretendía ridiculizar la censura, llegando a haber unos 350 por toda la ciudad.

Enanito de Wrokla, Baja Silesia, Polonia

Enanito guitarrista

Nuestro paseo se dirige hacia la zona universitaria donde los barrios se tornan humildes, con fachadas desconchadas e incluso sin pintar. Merece la pena ver su Universidad, donde se han formado hasta 13 premios Novel. El Collegium Maximum, uno de los más bellos, es un edificio barroco de la época de los Habsburgo.

La hora de la comida nos lleva a la fachada de enfrente: Pod Szermierzem, un bar-restaurante donde comimos muy a gusto y tomamos unas estupendas cervezas.

Terrazas del Restaurante Pod Szermierzem, frente a la Universidad.

Ese día hizo tanto calor que después de comer cayó una gran tormenta, pero continuamos con nuestro paseo a orillas del río desde donde se pueden ver isla de Arena e isla de la Catedral juntandose y formando un curioso embudo sobre el río Oder.

Nuestro paseo termina en el Panorama de Raclawice, una gran pintura de 114m dispuesta de modo circular y con efecto 3 dimensiones. Tiene una gran relevancia histórica, ya que fue pintada en 1893 y hace alusión a la batalla en la que el ejercito polaco derrotó al ruso en minoría,  en 1793. Nos pareció espectacular e imprescindible en una visita a la ciudad. Se visita en un edificio circular construído expresamente para albergar la pintura, hay que comprar entrada y los pases son cada media hora con ayuda de una audioguía.

Panorama de Raclawice, Wrokla, Baja Silesia

Panorama de Raclawice

Para pernoctar utilizamos un parking gratuito, junto a un parque, en una zona muy tranquila. Desde aquí hay que tomar el bus nº 127 y bajarse en dos paradas para llegar al centro.

Coordenadas: 51º 6’ 17.5” E17º 0’ 51.7”

 

PARQUE NACIONAL GORY STOLOWE

Bledne Skaly, Park Narodowy GórStolowych

Mirador desde Bledne Skaly

Los Góry Stolowe o montes Mesa son una de las cordilleras más espectaculares del sur de Polonia, llenas de formaciones rocosas fantásticas. Nos dirigimos hasta el Park Narodowy GórStolowych para realizar el recorrido de Bledne Skaly, un gran laberinto de piedra formado por cientos de enormes rocas depositadas por los glaciares. El camino, que a veces parece un circuito de obstáculos, es chulísimo y a nuestro hijo le encantó. Aunque lo mejor es que veais las imágenes.

Pernoctamos en un parking cercano a la entrada al parque, donde pasamos una tranquila noche. Para subir o bajar a Bledne Skaly hay una única carretera, por eso hay que atender a unos horarios fijos de circulación. En el lugar hay baños, y segun muestran los carteles, entre tanta piedra también serpientes.

Parking de la pernocta: N50º 27’ 38.9” E16º 18’ 33.5”

 

CAPILLA DE LAS CALABERAS EN KUDOWA-ZDRÓJ

En todo viaje tiene que haber una visita insólita y en este caso hasta macabra. Es una capilla situada en los jardínes de la iglesia de San Bartolome, en Czermna, a 1 km de Kudowa. Está totalmente recubierta, paredes y techos, con calaberas y huesos humanos. Era interesante, pero no me gustó la visita por dos razones: la primera es que hacía calor y apuraban con el aforo del lugar, hasta tal punto que faltaba el aire. La segunda razón: ya hemos visitado otra de las seis que exísten en Europa, en Èvora (Portugal) y aquella es mucho más interesante.

Tras la visita a la capilla, en una tarde abrasadora decidimos ponernos a remojo en el parque acuático Basen. ¡Ojo! lo que en Polonia entienden por parque acuático en muchas ocasiones son unas viejas piscinas termolúdicas con chorros a las que les han añadido un tobogán y listo. Aun así mereció la pena, por 2€/persona nos refrescamos y salimos duchados 😉

 

LA IGLESIA DE LA PAZ DE SWIDNICA

En realidad son dos las iglesias de la Paz, la de Swidnica y la de Jawor. Nosotros visitamos la primera. Fueron construídas en el siglo XVII como símbolo de la reconciliación entre católicos y protestantes utilizando madera y arcilla, y así se han conservado hasta nuestros días, siendo además los mayores edificios construídos con estos materiales de toda Europa. Su humilde estructura exterior contrasta con los interiores repletos de tallas en madera pintadas y paredes vestidas con representaciones bíblicas, hasta tal punto que parecen un libro abierto.

 

CASTILLO DE KISIAZ

 

El castillo de Kisiaz, conocido como la perla de la Baja Silesia, es una gigantesca obra barroca y uno de los castillos más grandes de Polonia junto al de Malbork y Wawel. Esta enorme edificación esta rodeada por un gran bosque y las montañas, aunque los polacos se empeñan en llamarlo “los jardines del palacio”. La princesa Daisy fue uno de los habitantes más importantes de la historia de este castillo, y es por eso que en el camino que nos lleva al mirador atravesemos una gran puerta de forja custodiada por dos esfinges que representan la cabeza de la princesa, dicen que era una mujer de gran belleza… Pero, este gran edificio guarda un oscuro secreto ya que en 1941 el gobierno nazi alemán arrebató el castillo a la familia Hochberg, una familia aristocrática a la que perteneció durante cuatro siglos. Los nazis enseguida comenzaron a construir una serie de complejos subterráneos bajo el castillo, lo que se conoció como Proyecto Riese (Proyecto Gigante)y fue de tal magnitud que llegó a vaciar las arcas nazis. Finalmente, toda esta obra fue algo que no se utilizó y ni siquiera se ha sabido cual era el propósito del proyecto. Hoy día se puede visitar el castillo por libre e incluso recorrer alguno de los túneles excavados  que es parcialmente accesible. Una misteriosa visita para despedir nuestro gran viaje a Polonia ¿No os parece?

 

En nuestro recorrido por Polonia Nautilus nos ha conducido por bellos parques naturales, grandes castillos y hermosas iglesias de madera. Nos hemos perdido por sus bosques, que son muchísimos, hemos vivido intensamente las ciudades más emblemáticas y los desgarradores monumentos al recuerdo, además, disfrutando siempre de su gastronomía, porque hemos comido y bebido como auténticos polacos. Solo nos queda decir que no olvidaremos facilmente este gran viaje a Polonia, fascinante.

Dziekuje Polska!

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