29/03/2015

CUENCA TAPA A TAPA

¿Qué podemos decir en nuestra defensa? Poco o nada. En todos los viajes, escapadas y largos fines de semana en los que nos aventuramos con nuestra camper, Nautilus, terminamos haciendo una incursión gastronómica allí donde vamos. En esta crónica descubrimos Cuenca tapa a tapa. ¿Nos acompañáis?

Realizamos esta ruta de tapas centrándonos principalmente en dos zonas de la capital de Cuenca: las tabernas cercanas a La Plaza de España y La Calle San Francisco

Distribuimos la degustación de las tapas en dos días diferentes, para no empacharnos pero también para poder ser más objetivos en nuestras opiniones.

El primer día visitamos las tabernas entorno a la Plaza de España. La primera parada nos lleva hasta “El Choco”. Es una taberna especializada en marisco, y con tres opciones principales: bocadillos, productos al peso (tales como gambas) y raciones. Nos decidimos por probar una ración de calamares y un vino blanco de Cuervo. Durante la espera no sacan una tapa de patata asada con pimentón espolvoreado.

Tapa de patata que acompaña a la bebida en El Choco

La patata nos sorprendió bastante, es algo sencillo pero muy agradable. Acertamos con los calamares, pues no suele ser tarea fácil realizar una masa de cobertura que no sea demasiado grasienta y, a la vez deje los calamares crujientes al bocado. Además la carne estaba tierna y no había que tirar de ella para comer. Más que aprobado.

Calamares de El Choco

El segundo paso nos lleva a “El Chaflán de Huecar”, una taberna con mucho ambiente y espíritu joven. Cuadrillas de amigos se reúnen para tomar las cervezas por la tarde y disfrutar de unas tapas.

Entramos con la intención de probar sus famosas tostas, pero el camarero nos informa de que sólo se sirven en verano.

Tapas que acompañan a la bebida en el Chaflan de Huecar

Le pedimos entonces que nos saque algo típico, al rato, vuelve con un plato de lomo asado y fileteado muy finamente sobre una cama de cebolla. La ración era muy grande suficiente como para cuatro adultos, suponemos que podíamos haber pedido media, pero nos queríamos ir cenados. Para beber le pedimos dos vinos tintos, pero debe de ser cosa del acento, nos sacan dos cervezas “Mahou”.

Para terminar la tarde y nuestro primer contacto con las tapas de Cuenca nos llegamos hasta la archiconocida “Bodeguilla de Don Basilio”, el bar de tapeo por excelencia y la meca de las tapas conquenses.

Nada más entrar nos fijamos en su decoración, el local está lleno de cuadros y fotos antiguas de Cuenca cubriendo hasta el último rincón de la pared.

A la barra atienden camareras más que atentas y muy bien ataviadas. La clientela es más selecta, de edad intermedia y en su mayoría turistas. Pedimos un par de vinos tintos que nos sirven en hermosas y amplias copas, un punto. A continuación nos sirven la tapa del lugar; un exquisito caldo de gallina y jamón que realmente entonaba el cuerpo, ya que el día estaba desapacible.

Caldos de Gallina y jamón en La Bodeguilla de Basilio

Para terminar nos sacaron un plato variado en el que pudimos degustar: un huevo frito de codorniz, lacón finamente fileteado con unas cucharillas que portaban un pequeño frito de patata y un acompañamiento de ensalada verde

Tapa de a Bodeguilla de Basilio

Nos pareció genial y comprobamos que su fama se debe al servio, la calidad de los productos y su saber hacer.

El segundo día lo dedicamos a tapear por la Calle de San Francisco, en realidad es conocida como la cuesta de San Francisco. Breve pero animada, así es esta curiosa cuesta donde los conquenses disfrutan de las tapas más típicas en poco pasos.

Cuesta de San Francisco

Hacemos el primer alto en el “Mesón Fidel” una estrecha y concurrida taberna, donde la gente además de acudir a disfrutar de sus tapas también acude a recoger las raciones(tortilla, croquetas…) que preparan para llevar. Llegamos con la intención de pedir tortilla de patata, que es una de sus especialidades, pero como nos la sacan de tapa la probamos de rebote. Pedimos entonces otra de sus especialidades, las croquetas de jamón. La ración llega y es terrible.

Croquetas de jamón, especialidad del Mesón Fidel

Doce hermosas croquetas, caseras no hay duda, con un rebozado correcto y una bechamel fina. Tienen una pega, están demasiado grasientas. Dejándolas unos minutos reposar sobre unas servilletas de papel mejoran bastante.

Apenas damos unos pasos y nos metemos en el “Mesón Rodriguez” otra estrecha taberna de la concurrida cuesta, donde casi casi hay que levantarse para dejar pasar al vecino.

Entrada del Mesón Rodriguez

Tomamos asiento y pedimos dos de las tapas más típicas de Cuenca: los zarajos y el morteruelo:

Los zarajos,son tapas elaboradas con las tripas del cordero enrolladas y posteriormente marinadas. Se cocinan a la plancha(así nos lo indicó el dueño del local) y nos fueron servidas con una rodaja de limón.

Zarajos

Tengo que reconocer que sin ser en absoluto amante de estas partes de los animales, tales como sesos, hígados o tripas… Me resultó una tapa fácil de comer y muy gustosa; eso sí, ideal para el que deba cuidarse el nivel de colesterol no es.El Morteruelo es un guiso típico de la provincia que consta de hígado de cerdo mezclado con jamón, migas de pan y algo de caza menor o pollo, gallina y conejo. El resultado es una pasta que se sirve caliente y se come acompañada de pan.

Morteruelo

Cuando terminamos las tapas el dueño nos invitó a probar las “Torrijas Risoli” especialidad del lugar. No son otra cosa que las torrijas empapadas en licor Risoli, un licor típico también de la provincia.

Torrija Risolí

No llegamos a visitar el Mesón José, que era donde queríamos haber terminado nuestra ruta de tapas, y según nuestra información el Morteruelo es su especialidad, así que queda como pendiente para una futura visita a Cuenca. Aunque…Si alguien lo visita y quiere mandarnos sus impresiones, gustosamente las leeremos

Fueron dos agradables tardes en las que nos divertimos mucho tapeando, eligiendo y probando algunos sabores que no conocíamos.¡Qué placer es comer!

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